07 jul. 2026

“El asunto es que lo tengo muy chico y me da problemas con ella”

Julián contó que es tan inseguro que se esconde de su esposa.

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Ilustración

Me llamo Julián, y lo que voy a contar para mí es demasiado difícil. Nunca pensé que iba a estar hablando de esto a gente extraña, pero ya no aguanto más.

Tengo 34 años, estoy casado hace cinco y mi mayor enemigo no es otro hombre ni la plata. Soy yo mismo.

Desde adolescente siempre tuve el complejo de que mi miembro era más chico que el de los demás. Nunca nadie me dijo nada, pero uno escucha bromas entre amigos, ve cosas en internet y empieza a compararse.

Ahí comenzó mi calvario. Cuando conocí a mi esposa pensé que ese miedo iba a desaparecer. Ella siempre fue cariñosa conmigo, jamás hizo un comentario que me lastimara.

El problema era que mi cabeza no me dejaba disfrutar. Cada vez que íbamos a estar juntos me ponía nervioso, buscaba excusas o apagaba la luz para que no me viera bien.

Ella empezó a preguntarme qué me pasaba. Creía que ya no la encontraba atractiva o que tenía otra mujer. Yo le decía que estaba cansado por el trabajo, pero era mentira. La verdad era que tenía vergüenza.

Un día exploté y le conté todo llorando. Pensé que se iba a reír de mí. Pero fue al revés, me abrazó y me dijo que durante todos esos años el problema nunca fue mi cuerpo, sino la inseguridad con la que vivo y me dijo que debo ver más el hombre que hay dentro de mí.

Me dijo que ella se sentía muy conforme en la intimidad, que nunca sintió que le faltara nada conmigo. Eso me hizo sentir bien en ese momento.

Pero de todos modos, mi cabeza sigue jugando en mi contra. Si veo una película, una publicidad o escucho una conversación donde hacen bromas sobre el tamaño, automáticamente siento que hablan de mí, me resulta bastante incómodo.

Baño juntos

Dejé de ir incluso a jugar fútbol porque loperro se bañan todos juntos después y ahí te ven todo.

Mi señora me insiste para buscar ayuda profesional porque dice que estoy dejando que un complejo arruine nuestro día a día, que los encuentros sexuales no podemos disfrutar bien por eso. Y creo que tiene razón.

Yo vivo pendiente de algo que quizás solo existe en mi cabeza. Es triste reconocerlo, pero muchas veces preferí evitar la intimidad antes que enfrentar mis propios miedos.

Ojalá algún día pueda mirarme al espejo sin sentir vergüenza, pero no puedo ¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo no puedo manejar esto realmente?

La respuesta:

Lo que describís es compatible con una preocupación persistente por la imagen corporal centrada en el tamaño del pene, alimentada por comparaciones, creencias negativas y ansiedad anticipatoria. No parece que el problema sea tu cuerpo en sí, sino la interpretación que hacés de él, lo que te lleva a evitar situaciones de intimidad o exposición y mantiene el círculo de la inseguridad. El hecho de que tu esposa te brinde aceptación y aun así el miedo continúe refuerza la idea de que el conflicto está principalmente en cómo te percibís. La psicoterapia, especialmente desde la terapia cognitivo-conductual, puede ayudarte a cuestionar esas creencias, reducir las conductas de evitación y fortalecer una imagen corporal más realista y saludable. Con tratamiento, este tipo de dificultades suele mejorar significativamente.

Psicólogo clínico y sexólogo. Cel.: (0971) 822 670