Soy Natalia. Solo quiero que la licenciada me dé un consejo. Si alguien me hubiera dicho que una persona podía controlar una casa desde otro continente, jamás le iba a creer. Pero mi suegra hace eso todos los días desde España.
Ella se fue hace cuatro años para trabajar allá y pensé que por fin íbamos a tener tranquilidad. Grave error. Desde que se despierta empieza a mandar mensajes por WhatsApp o hace videollamadas.
A las siete de la mañana ya le está preguntando a mi esposo qué cociné, si los chicos fueron a la escuela, cuánto gastamos en el supermercado y hasta por qué todavía no cambiamos las cortinas, que ese es mi trabajo. Yo leo todo después.
Lo peor es que mi marido le hace caso en todo. Si la mamá dice que pintemos la pieza de azul, al día siguiente ya estamos comprando pintura. Si opina que el sofá está mal ubicado, ahí está él empujando y cambiando de lugar, encima pidiéndome ayuda.
Una vez compré una parrilla nueva sin avisarle a nadie. Cuando llegó el fin de semana, mi suegra hizo videollamada. Ni cinco minutos pasaron y ya estaba preguntando cuánto costó. Mi esposo le contó el precio y enseguida empezó a sermonear.
“Con esa plata podían ahorrar para cambiar el piso”, he’i, y no sé qué cuántas cosas más.
Hasta la educación de mis hijos maneja por teléfono. Si uno se porta mal, ella pide que le pasen el celular y les reta. Los chicos ya le tienen más miedo a la videollamada que a que les castiguemos sin usar el célular.
Yo le digo a mi esposo que tenemos que aprender a tomar nuestras propias decisiones, pero él responde que su mamá solo quiere ayudarnos.
Ayudar está bien. El problema es que ya siento que debemos rendirle cuenta por todos, que incluso es dueña de nuestra vida, como que no le gusta ni que mande en mi propia casa. No importa si son ocho mil kilómetros, igual controla la comida, la limpieza, los gastos y hasta las plantas del patio. Suele mandar muchas veces plata para sus nietos, regalos, o nos dice para invertir en algo, pero es porque ella quiere, y no es todo el tiempo.
Yo no sé más cómo seguir con esta situación y mi marido no me apoya ¿Qué me aconseja?
La respuesta:
Hola Natalia. Entiendo la situación que contás y lo pesado que ha de ser. 1.Hablá con tu marido primero como equipo antes de enfrentar a la suegra. Pues ustedes como pareja necesitan ponerse de acuerdo a solas. Frases tipo “Amor, te amo y respeto a tu mamá. Pero en nuestra casa debemos decidir sólo nosotros dos. ¿Cómo podríamos responderle juntos la próxima vez? Con esto el sentirá que vos no estás en contra de su madre o rivalizando. 2. Los límites deben ser claros y amables. No es cortar a la suegra. Es decidir qué sí y qué no. ‘Mamá gracias por tu ayuda. Los gastos de la casa lo vemos nosotros. Cuando querramos tu opinión te vamos a preguntar’. Costará y al inicio ella insistirá más. 3.Deben mostrar unidad ante los hijos. La disciplina lo ponen mamá y papá en la casa. También esto deberías hablar con tu esposo primero. 4.Dinero es igual a autonomía. Si aceptan plata y regalos pueden poner condiciones. ‘Agradecemos mucho. Y las decisiones de como usamos la plata las tomamos nosotros’. Si bien Natalia lo que sentís es válido. Agotamiento, rabia e impotencia. Por lo tanto, te recomiendo por tu bienestar y el de tu familia buscar ayuda con un/a profesional psicóloga/o que te ayudará a trabajar cómo hablar con tu esposo sin que sea pelea y a sostenerte emocionalmente en el proceso.