Itapúa
Según la esposa, escucharon un ruido y la víctima salió a revisar y se encontró con los delincuentes.
Los empleados infieles dijeron que les robaron hasta el celular, los oficiales localizaron el móvil y había sido tenía uno de sus kapés. Terminaron confesando todo.
Se prendió su calzado y tuvo quemadura de primer grado. Recomiendan evitar el jepe’e muy pegado al brasero en días de frío.
Al ver el fuego, la víctima, un menor con discapacidad, se encerró en el baño y falleció por el humo. Su mamá lo dejó para llevar a su otro bebé al médico.
En Coronel Bogado, por el aniversario de la ciudad. Se hizo los controles y entrenó un mes para aguantar.
Algunos sospecharon que el inspector estaba borracho y tuvo que hacerse la prueba de alcotest.
Sufrió un ACV en la cárcel y hoy quedó parcialmente ciego y con otras limitaciones.
Reventaron todo a su paso, usaron explosivos, armas largos y drones.
El fruto de su trabajo, para la coima: el jubilado estaba en infracción.
Los bomberos intentaron salvarle la vida, pero falleció al llegar al hospital.
En escuela de fútbol Municipal San Pedro del Paraná, les hicieron sentarse y “confiar” que sus hijos acierten.
Asegura que se quedó paralizado y se pudo mover recién cuando el ser se escondió.
Es la segunda vez en 15 días que la peluquera es víctima del atentado, en San Juan del Paraná, Itapúa.