08 jul. 2026

“Nos peleamos después de que su amigo rompió mi planta ka’úre”

Johana dice que su marido José les lleva todos los fines de semana a sus amigos.

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Ilustración IA

Soy Johana. Necesito un consejo porque no sé cómo llevar esta situación. Me superaite luego.

Llevo ocho años de casada y, en general, siempre nos llevamos bien con José. Nunca tuvimos problemas graves de celos, dinero o infidelidades. Pero desde hace unos meses apareció un conflicto que está destruyendo la tranquilidad de nuestra casa.

Mi marido tiene un grupo de amigos con los que juega videojuegos y se junta casi todos los fines de semana.

Hasta ahí no había problemas, porque todos necesitamos nuestro espacio. El problema es que, sin preguntarme, empezó a decirles que podían venir a casa cuando quieran.

Al principio eran dos o tres horas, pero ahora llegan un viernes de noche y ya pasó que uno de ellos se queda hasta el sábado de tarde, cuando para mí sábado realmente es todavía un día laboral.

Duermen en el sofá, dejan platos, vasos y botellas por todos lados, usan el baño como si fuera un hotel y se sirven de la heladera como si fuera su casa, sin pedir permiso, y ellos son extraños para mí. Grupo de amigos de él, pero no les conozco casi.

Encima, mi marido les dice: “Agarren nomás, están es su casa”. Nadie me consulta nada. Me entero porque escucho el timbre o porque recibo un mensaje diciendo: “Ya estamos llegando”.

Si yo pensaba descansar, mirar una película o simplemente caminar en pijama por mi casa hule ya.

Una vez hasta tuve que cancelar una reunión con unas amigas porque no había un lugar donde pudiera recibirlas tranquila.

Cuando intento hablar con mi esposo, me responde que soy antisocial, que sus amigos son buena gente y que debería disfrutar más.

No entiende

Dice que no entiende por qué me molesta compartir la casa si ellos no hacen nada malo. Pero yo siento que el problema no son ellos, sino que mi opinión no cuenta.

Si alguna vez digo que ese fin de semana prefiero que no venga nadie, que quiero descansar, aparecen igual porque ya estaba todo, dice.

La semana pasada exploté. Uno de sus amigos borracho se cayó sobre mi planta, luego de que ese mismo haya roto un vaso que era lindo y carito.

No disimulé mi cara, y con mi actitud terminaron yéndose esa misma noche, y él se enojó conmigo porque le hice pasar la peor pelada del mundo según él. No hablamos más desde ahí ¿Qué piensa de todo esto?

La respuesta:

Entiendo que estás pasando por una situación frustrante y desgastante en tu hogar, donde sentís que tu derecho al descanso y tu opinión dentro de la casa no están siendo respetados por José. Es completamente válido que te moleste la invasión de tu espacio privado por parte de extraños que desorganizan tu rutina, no cuidan tus pertenencias y te obligan a cancelar tus propios planes. El verdadero foco del conflicto no son sus amistades, sino la falta de consenso, la descalificación de tus sentimientos cuando te llama “antisocial” y la ausencia de límites claros que él debería imponer a su propio círculo para blindar la tranquilidad de la convivencia conyugal. Para superar este distanciamiento tras la última discusión, es fundamental que conversen en un momento de calma, alejados de la tensión del fin de semana. Sugiero plantear la charla desde tus propias necesidades de descanso y orden en lugar de atacar a sus amigos, proponiendo acuerdos intermedios y flexibles.

Psicólogo, sexólogo, especialista en parejas.