17 jun. 2026

“Mi señora me dejó por mi compadre, un tipo haragán”

Julio contó que ni de regalo va a volver con su señora, pues lastimó su orgullo.

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Ilustración

Hola diario EXTRA. Soy Julio. Les escribo más por desahogo que por otra cosa, porque sinceramente ya no quiero volver con ella ni aunque me ruegue. Pero tengo una indignación tan grande que necesito sacar.

Tengo 40 años y durante 13 años fui un hombre de casa. Laburador, responsable y de esos que salen temprano para que no falte nada.

Soy albañil y me rompí el lomo toda la vida. Hubo semanas enteras donde trabajé bajo el sol infernal, llegaba destruido, pero igual llevaba algo para mis hijos, aunque sea una hamburguesa o un heladito.

Nunca fuimos ricos, pero en mi casa no faltaba comida ni había cuentas atrasadas.

Yo me sacrificaba porque quería que mi familia esté bien. El problema empezó con mi compadre.

Sí, mi compadre, el padrino de uno de mis hijos. Ese tipo era de mi confianza, entraba a mi casa como si fuera la suya.

Venía a comer, a tomar tereré, a mirar fútbol conmigo y hasta le presté plata varias veces porque siempre estaba “sin suerte”.

Ahora me doy cuenta de que no era mala suerte, era haragán nomás.

Mi señora empezó a cambiar de a poco. Se arreglaba más, estaba más pendiente del celular y cualquier cosa que yo hacía le molestaba.

Si llegaba cansado del trabajo me decía que nunca tenía tiempo para ella. Yo le explicaba que alguien tenía que pagar las cuentas, pero parecía que ya no le importaba.

Un día me dijo que ya no era feliz, que yo estaba “muy ausente” y que necesitaba pensar en ella misma.

Yo me quedé mal, pero jamás imaginé la puñalada que venía.Dos semanas después se armó un escándalo del año, llegué y le encontré en la cama, con mi compadre.

Sí, con el mismo tipo que se sentaba a comer en mi mesa. Hubo moquete, terminó mal el tema. Y ella se fue con él.

Changas

Lo peor es que me cambiaron por alguien que ni trabaja. Ese tipo duerme hasta tarde, vive de changas que hace cada muerte de obispo y, según me cuentan, mi ex ahora es la que mantiene todo. Ella trabaja, paga alquiler y él pasa tomando cerveza con amigos o jugando cartas. Doctor, no le voy a mentir, al principio me dolió muchísimo. Me preguntaba qué tiene él que no tenga yo. Pero ahora miro bien y me da hasta rabia.

Me dejó a mí, que me mataba trabajando, por un tipo que ni ganas de progresar tiene ¿Cómo hago para recuperarme emocionalmente?

La respuesta:

Lo que más duele de una traición así no suele ser la pérdida de la pareja, sino la ruptura de la confianza y del proyecto de vida que construyó durante años. Es normal que hayas sentido tristeza, humillación, enojo e incluso comparaciones con la otra persona. Sin embargo, hoy pareces estar observando algo importante: la elección de ella habla más de sus decisiones y necesidades que de tu valor como hombre. Recuperarse implica dejar de buscar explicaciones en “qué tiene él” y volver a enfocarte en vos: un padre presente, trabajador y comprometido. El perdón, si llega, será para liberarse del resentimiento, no para justificar lo ocurrido. Por ahora, apoyarse en sus hijos, fortalecer los vínculos y reconstruir proyectos propios suele ser un camino más saludable que seguir mirando la vida de tu ex pareja.

Psicólogo clínico y sexólogo. Cel.: (0971) 822 670