Me llamo José. Estoy pasando por algo que me da mucha vergüenza, y ya no sé si el problema soy yo o si esto le pasa a más hombres.
Tengo 42 años y hace 15 años que estoy con mi señora. Tenemos hijos, una casa que levantamos con mucho sacrificio y, para los demás, somos la pareja ideal.
Ella es una excelente mamá, trabajadora, compañera, y nunca me dio motivos para desconfiar de nada. El problema es que desde hace más de un año siento que la atracción entre nosotros se fue apagando, esa emoción de antes ya no es más así, al menos me parece a mí.
Y estoy seguro de que la amo todavía.
Le tengo mucho respeto y agradecimiento por todo lo que construimos juntos.
Al principio pensé que era una etapa pasajera por el estrés, las cuentas, todo eso. Pero el tiempo pasó y la situación siguió igual. Cada vez que ella me busca para estar juntos, yo invento una excusa: que estoy cansado, que tengo sueño, que me duele la cabeza o que estoy preocupado por algo.
Lo peor es que ella ya se dio cuenta. Varias veces me preguntó si me pasa algo o si ya no me gusta. Siempre le respondo que no tiene nada que ver con ella, pero la verdad es que tampoco sé explicarle lo que me pasa.
Pillo que está muy insegura. Me pregunta luego si ya no me parece atractiva como antes. Eso me hace sentir mal porque ella no tiene la culpa de nada.
Lo más complicado es que, aunque no siento deseos de estar con mi pareja, sí me pasa que me llaman la atención otras mujeres.
En el trabajo, en la calle o incluso en reuniones sociales. No es que me enamoro, ni mucho menos quiero perder a mi familia.
Simplemente vuelvo a sentir esa emoción o curiosidad que hace años no siento dentro de mi relación.
Química
Hace poco una compañera nueva empezó a trabajar con nosotros. Es simpática, divertida y cada vez que hablamos me siento muy a gusto, diferente, hay una química muy buena entre ambos.
Nunca pasó nada entre nosotros, ni siquiera hubo coqueteos, pero pienso mucho en ella. Eso me asustó porque nunca antes me pasó.
No quiero ser infiel. Sé perfectamente que una aventura podría destruir todo lo que construí y lastimar a personas que amo. Pero también siento que estoy viviendo una especie de lucha interna.
Me pregunto si esto es algo normal después de tantos años de convivencia y ¿qué debo hacer? ¿debo contarle lo que me pasa a mi esposa?
La respuesta:
Lo que describís es más frecuente de lo que muchas personas creen y no significa automáticamente que tu matrimonio esté condenado ni que hayas dejado de amar a tu esposa. Después de muchos años de convivencia, es común que el deseo espontáneo disminuya mientras el afecto, el compromiso y la familiaridad aumentan. Además, la novedad suele generar activación emocional y curiosidad, algo que una relación larga difícilmente puede producir de la misma manera. También es importante que no interpretes la emoción que sentís por su compañera como una señal de que debés actuar. Muchas veces esas experiencias funcionan más como una alerta de necesidades afectivas, eróticas o personales que han quedado descuidadas.
Mi recomendación sería hablar honestamente con tu esposa, sin culpas ni acusaciones, y considerar la posibilidad de una terapia de pareja o sexológica. En muchos casos, el deseo no reaparece esperando que vuelva solo, sino construyendo nuevas formas de conexión.