Soy Gilberto. Tengo 40 años y hace 7 meses empecé a salir con una mujer de 34 años, se llama Tamara.
En ella encontré algo que hace tiempo no encuentro con nadie: paz. Es una persona súper descomplicada, y cuando algo anda mal, ella es la que me ayuda a regular mis emociones, en seguida logra calmarme. Es muy tranquila.
Creo incluso que hacemos la pareja perfecta, porque mientras yo muy fácilmente me pongo nervioso, ella es totalmente lo contrario, calma la situación.
Me encantó desde el principio su manera de ser. La veía como la mujer perfecta para mí. Yo anteriormente tuve una relación de 8 años, vivimos juntos, pero terminamos separándonos por sus celos enfermizos.
Bueno, entonces Tamara para mí, 2 años después de haber terminado con esa relación, para mí fue un respiro, un sueño cumplido, porque no imaginé tener a mi lado a alguien tan paciente y que no se hace luego problema por nada.
No hay drama con irme al tercer tiempo, salir con los amigos, ni ahí está, me dice luego que tengo que irme a disfrutar y pasar bien.
Pero una cosa me empezó a llamar la atención, y es que todos nuestros encuentros son en mi casa, o salimos a comer, o vamos a un motel para tener relaciones. Nunca quiere que la vaya a buscar, ella viene en bolt y luego nos movilizamos en mi auto.
Siempre dice que está lejos y que de balde voy a hacer una ida y vuelta. Realmente está a 20 minutos de mi departamento y a mi no me es esfuerzo ir hasta su casa.
Un día quise darle una sorpresa, y esperé frente a su casa, tenía una idea de dónde era porque ya me comentó, conozco la zona. Entonces llegué esperé ahí a media cuadra iba a esperar que llegue bien y le iba a tocar la puerta para entregarle flores, un anillo y dinero que venía con las flores.
Pasa algo
Pero llegó con su hijo de 5 años y el papá de su hijo. Ahí más o menos se me prendió el foco y no sé si sale todavía con él, pero algo pasa ahí.
Ella lo último que me contó es que se separaron hace un año, porque al contrario de mi expareja, su ex es el posesivo.
Pero ver cómo entraba campantemente a la casa de ella y como si fuera que no tienen ningún problema, me hizo pensar muchas cosas.
¿Será que conmigo aún no está segura de querer estar? ¿Será que hay algo todavía entre ellos? ¿Qué me aconseja?
La respuesta:
Entiendo que estés pasando por un momento de mucha confusión y que te sientas desconcertado después de ver esa escena. Encontrar a alguien que te dé paz, que no te arme dramas y que te ayude a regular tus emociones después de una relación tan desgastante es un refugio enorme, por eso duele el doble sentir que esa tranquilidad se tambalea. Sin embargo, que comparta la crianza de su hijo de 5 años con su ex y que mantengan un trato fluido no significa necesariamente que sigan juntos, pero el verdadero problema acá no es la presencia del papá, sino el misterio con el que ella maneja su entorno: el hecho de que nunca te deje ir a su casa y que mantenga esa parte de su vida totalmente separada de vos es lo que te genera desconfianza y te hace dudar de su seguridad en la relación.
Evitá guardarte esto, ni intentes armar el rompecabezas vos solo en tu cabeza, porque te podrías complicar más con las suposiciones. Hablá con total honestidad, sin ir al choque ni acusarla, sino desde lo que vos sentís: decile que querés dar un paso más, conocer su mundo y entender cómo es su dinámica actual, porque para construir algo sólido a largo plazo la transparencia es fundamental. Es comprensible que ella vaya despacio si tuvo un ex posesivo y quiere proteger a su hijo, pero vos también tenés derecho a saber dónde estás parado y a recibir la misma claridad y tranquilidad que ella te transmite en el día a día.