Soy Janet, tengo 28 años. Estoy sentada en mi vereda, triste, pensando en mi chikokue y llorando como esas pelotudas.
Pienso que llega todo el día de los enamorados y esta vez, después de 5 años de pasar acompañada, voy a pasar sola.
La verdad que no puedo superar toda mi historia con él. Éramos una pareja muy unida y teníamos planes de casamiento.
Él me tenía como su princesa, en un pedestal. Era romántico, el mejor, siempre me llevaba a cenar, dentro de sus posibilidades.
Marcos me sorprendía con flores un día cualquiera, un día no especial. Me decía que era lo mejor que le pasó en la vida. Tenía muy buena relación con mi papá.
Es un tipo alegre, no como cualquiera, digamos que es el alma de la fiesta, el que le hace reír a todos, el que nunca está con cara larga, el que todos quieren que esté porque demasiado da gusto estar con él.
Su mamá le dio un terreno para construir la casita donde íbamos a vivir. La boda estaba planeada para el año que viene, diciembre y elegimos la fecha que nos conocimos, el 8, justamente en la peregrinación a Caacupé, cuando yo caminaba con mi mamá, mi papá y mi hermanito, él me pidió mi número.
No había maltratos, gritos, tanto él como yo nos apoyábamos en todo lo que era necesario.
Decían que éramos la pareja perfecta. Tenía sueños ya con él. Los dos trabajamos bien y la idea era tener hijos pronto después de casarnos.
Todo esto te cuento para que entiendas por qué me está costando tanto, porque era una relación sana, saludable, sin problemas, perfecta, todo estaba bien.
Raro
Pero él empezó a mostrarse raro, aunque siempre era cariñoso, estaba raro. Apareció de la nada, el 16 de octubre, me dijo que quería hablar conmigo. Pensé que pasó algo, que le dijeron algo, porque se escuchaba serio.
Pero no le dijeron nada, fue sincero y me dijo:”estoy confundido, conocí a otra mujer y siento que me enamoré”. Al preguntarle qué pasó con lo que sentía por mí, me dijo que no sabía, que sentía algo todavía pero no sabía que es y para saber bien, debía alejarse y terminar al menos por un tiempo nuestra relación.
Pero él se fue y ya no volvió. Solo luego ya vi que la chica empezó a alzar fotos con él y me dejó como una payasa frente a todos los que me veían con él.
Desde enero, me volvió a buscar, me dijo que se había equivocado y que terminó con la nueva porque me ama. Eso removió todo en mí, pero mató mi confianza y no le perdoné. Estoy muy triste ¿Qué hago para no sentir este dolor?
La respuesta: