Soy Antonia, tengo 40 años y con mi marido llevamos una relación de 20 años ya. Juntos salimos adelante, somos comerciantes y frente mismo a nuestra casa tenemos un inquilinato que con mucho sudor construimos en el terreno que nos donó mi papá.
Yo me casé muy enamorada de él, tenemos juntos tres hijos, dos varones y una nena que ya están grandes.
Vivimos tiempos buenos y no muy buenos. Pero le aguanté muchas cosas yo también a él. Yo estudié, quise poner mi peluquería, porque soy profesional. Él me pidió que prioricemos el negocio que él quería poner que es una ferretería.
En nuestra casa nomás, en frente funciona, y atrás están los dormitorios.
Yo le apoyé, me dijo que trabajemos juntos y mi sueño de ser peluquera se terminó ahí por apoyar ese proyecto.
No nos fue mal, gracias a eso, pudimos construir el inquilinato y crecimos.
Mi marido no es un tipo que le lastime a la mujer, es bueno, pero qué muchas cosas le aguanté en todo este tiempo.
Sus malos olores, su panza, ya ni disfrutaba con él “el ya tú sabes” porque demasiado pila’i ya era incluso de tan gordo que es.
De repente sus guasadas, cuando me hablaba mal, así como habla el paraguayito en guaraní, ree guaso.
Él al comienzo era delicado conmigo, no me respondía tan mal como ahora.
Antes me aceptaba todo, hacía todo lo que le pedía sin plaguearse ahora es el famoso “que pucha nde jeyma”.
La relación se fue enfriando, y es como que nos acostumbramos nomás ya a andar así.
Cambio
Pero lo que pasó ahora hizo que me decida a dejarle. Pillé luego que entre casa se andaba poniendo su ropa linda, perfume y eso. Raro ya era, y una chica que alquila de mi inquilinato raramente empezó a venir a comprar estupideces así en mi local.
O también le veo pasar mucho hacia mi vereda y él no disimulaba, su cara de calentón aparecía. Una madrugada sentí que se levantó, dejé que salga afuera de la casa y por la cámara le vi, y vi que iba hacia el inquilinato. Como ya sospechaba salí y me fui y les pillé cuando empezaban su porquería.
Escándalo fue, los vecinos escucharon todo, sabe todo el barrio. Ahora me está suplicando que le perdone. Yo ya estaba decidida, pero veo todo lo que batallé con él y no sé qué hacer, estoy muy dolida ¿Será que puede cambiar?
La respuesta: