04 feb. 2026

“Pillé a mi marido con la chica que alquila mi inquilinato”

Doña miró la cámara una noche y vio cómo se iba junto a su cuerno.

mujer engañada.JPG

Ilustración

Soy Antonia, tengo 40 años y con mi marido llevamos una relación de 20 años ya. Juntos salimos adelante, somos comerciantes y frente mismo a nuestra casa tenemos un inquilinato que con mucho sudor construimos en el terreno que nos donó mi papá.

Yo me casé muy enamorada de él, tenemos juntos tres hijos, dos varones y una nena que ya están grandes.

Vivimos tiempos buenos y no muy buenos. Pero le aguanté muchas cosas yo también a él. Yo estudié, quise poner mi peluquería, porque soy profesional. Él me pidió que prioricemos el negocio que él quería poner que es una ferretería.

En nuestra casa nomás, en frente funciona, y atrás están los dormitorios.

Yo le apoyé, me dijo que trabajemos juntos y mi sueño de ser peluquera se terminó ahí por apoyar ese proyecto.

No nos fue mal, gracias a eso, pudimos construir el inquilinato y crecimos.

Mi marido no es un tipo que le lastime a la mujer, es bueno, pero qué muchas cosas le aguanté en todo este tiempo.

Sus malos olores, su panza, ya ni disfrutaba con él “el ya tú sabes” porque demasiado pila’i ya era incluso de tan gordo que es.

De repente sus guasadas, cuando me hablaba mal, así como habla el paraguayito en guaraní, ree guaso.

Él al comienzo era delicado conmigo, no me respondía tan mal como ahora.

Antes me aceptaba todo, hacía todo lo que le pedía sin plaguearse ahora es el famoso “que pucha nde jeyma”.

La relación se fue enfriando, y es como que nos acostumbramos nomás ya a andar así.

Cambio

Pero lo que pasó ahora hizo que me decida a dejarle. Pillé luego que entre casa se andaba poniendo su ropa linda, perfume y eso. Raro ya era, y una chica que alquila de mi inquilinato raramente empezó a venir a comprar estupideces así en mi local.

O también le veo pasar mucho hacia mi vereda y él no disimulaba, su cara de calentón aparecía. Una madrugada sentí que se levantó, dejé que salga afuera de la casa y por la cámara le vi, y vi que iba hacia el inquilinato. Como ya sospechaba salí y me fui y les pillé cuando empezaban su porquería.

Escándalo fue, los vecinos escucharon todo, sabe todo el barrio. Ahora me está suplicando que le perdone. Yo ya estaba decidida, pero veo todo lo que batallé con él y no sé qué hacer, estoy muy dolida ¿Será que puede cambiar?

La respuesta:

Entiendo que te sentís superada por la injusticia, porque vos sacrificaste tu sueño de ser peluquera y le aguantaste de todo para que al final te pague con esta traición en tu propia cara. Esta infidelidad no es algo que pasó de la nada, sino el cierre de un tiempo donde vos te sentiste postergada y poco valorada, por eso ahora te pesan mucho más esos años de puro “aguantar” que los momentos buenos que tuvieron. Es fundamental que no dejes que el esfuerzo que pusieron en el inquilinato o el miedo al qué dirán de los vecinos te obliguen a callar tu dignidad; haber construido todo eso juntos no le da permiso para jugar con tu confianza. Tomate tu tiempo para procesar este golpe emocional y pensá bien si de verdad querés seguir metiendo ficha por alguien que ya no te cuida, priorizando de una vez tu bienestar y la chance de recuperar tus proyectos propios que dejaste de lado.

Psicólogo, sexólogo, especialista en parejas.