01 feb. 2026

“Mi novia pasa más tiempo en la peluquería que conmigo”

Gerardo dice que no es celoso, pero le duele que sus planes se arruinen. Siente que siempre queda en segundo lugar cuando ella se va a arreglar.

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Ilustración.

Soy Gerardo, de San Lorenzo, y les escribo porque ya no sé si estoy exagerando o si de verdad tengo motivos para sentirme mal.

Estoy en pareja hace dos años con una chica a quien quiero muchísimo. Es una buena persona, trabajadora, compañera, y cuando estamos bien la pasamos súper.

El tema que me tiene la cabeza llena es algo que capaz parece una tontería, pero a mí me está afectando más de lo que quisiera admitir.

Ella siempre fue de cuidarse mucho. Le gusta arreglarse, pintarse el pelo, hacerse las uñas, las cejas, tratamientos, todo. Y ojo, aclaro bien: a mí me encanta verla linda, no tengo problema con eso. Me gusta que se sienta bien con ella misma. El drama empieza cada vez que pisa la peluquería.

Siempre me dice: “Amor, me voy un ratito a la pelu”. Ese “ratito” nunca es un ratito. Son tres, cuatro o hasta cinco horas.

Y no es que yo me enoje porque sí, sino porque muchas veces ya habíamos quedado en hacer algo después: mirar una serie, salir a comer algo, o aunque sea quedarnos juntos en casa.

Segundo plano

Yo me quedo esperando. No hago otros planes porque se supone que después íbamos a estar juntos. Miro la hora, le escribo, me dice “ya salgo”, y pasa otra hora más.

Cuando por fin llega, ya es tardísimo. Yo estoy de mal humor de tanto esperar, y ella llega cansada, apurada, con hambre o con sueño… y ahí empieza la discusión.

Ella me dice que exagero, que todas las mujeres hacen eso, que es su momento, que necesita cuidarse, relajarse, desconectarse. Y yo trato de entender. No soy un tipo celoso, no le reviso el celular, no le prohíbo salir, no le hago escenas. Pero no puedo evitar sentir que siempre paso a segundo plano cuando aparece un turno en la peluquería.

Yo quiero compartir con mi novia, disfrutarla, hacer planes, reírnos, estar juntos. Pero muchas veces termino solo, esperando, sintiéndome un pesado por enojarme por “una peluquería”.

El problema es que cada vez que intento hablarlo con calma, ella se pone a la defensiva. Me dice que la quiero cambiar, que no la entiendo, que exagero por algo “normal”. Y terminamos peleados, sin resolver nada, y yo quedándome con la sensación de que mis sentimientos no importan.

¿Estoy mal yo por sentirme así?¿O hay una forma de decirle lo que me pasa sin que parezca que estoy en contra de que ella se cuide y se arregle?

La respuesta

Buen día, estimado Gerardo. Es importante cuidarse y mimarse, tanto para uno mismo como para los demás, pero también para alguien en especial. Sería bueno que hables con ella, no desde el reclamo, sino desde el entendimiento del cuidado que ella se da a sí misma y, a la par, desde el gusto que te daría a vos poder disfrutar de lo bella que es tu pareja. Podrías pedirle que gestione mejor sus tiempos para compartir más momentos juntos. En tu relato no hay indicios de que ella descuide otros aspectos de la relación, sino más bien que le cuesta organizar sus tiempos. Confío en que, si hablás con ella en estos términos, se solucionará.