Para muchas familias separadas, la llegada de los Reyes Magos no tiene nada de mágico. Al contrario, se convierte en un dolor de cabeza.
Las madres, que batallan solitas con sus niños, denuncian que los padres no aparecen ni con un saludo, mucho menos con un regalo para sus hijos.
Mariela M. contó que está separada del padre desde hace cuatro años. Según relató, él solo cumple con la prestación alimentaria de G. 600.000 y luego ya no se hace cargo de nada más.
“El año pasado me dijo que ya me pasa la prestación y que de ahí saque para su regalo”, lamentó. Agregó que ese dinero solo alcanza para el súper.
En ese momento, ella no se quedó con los brazos cruzados.
“Le mandé a su mamá la cartita de mi hijo: pedía una piscina y un camión a control remoto. Yo compré la piscina y ellos iban a traer el camión. ¿Sabés qué le trajo su papá? Un camión de madera”, dijo.
Mariela lamentó que no se haya esforzado para el regalo de su hijo; en cambio, días después vio sus fotos farreando en Encarnación.
“Estoy segura de que compró lo primero que encontró en la esquina de alguna calle”, apuntó.
La decepción no terminó ahí. Mariela agregó que este año el papá ni se reportó.
“Me escribió mi exsuegra y me dijo: ‘El nene ya está grandecito luego, no creo que pida más Reyes’. Mi hijo tiene solo 8 años”, señaló.
“Perdí esa batalla”
Una situación parecida vive Camila G. (37), quien aseguró que ya no espera nada del papá de sus hijos.
“Ya perdí esa batalla. Me cansé. Su papá tiene otra familia, hace poco tuvo su segundo hijo, nosotros ya no existimos”, contó con resignación.
Incluso relató que su ex la tiene bloqueada y que cuando se casó, la actual pareja le escribió por Facebook para decirle que cualquier cosa que necesite su hijo, debía pedirle a ella.
Sobre el tema, la abogada Librada Arrúa, exdirectora de la Codeni, explicó que la ley establece que la prestación alimentaria cubre alimentos, vivienda, vestimenta, salud, educación y recreación.
“No habla directamente de regalos de Reyes o Navidad. Es común que el padre alegue que los regalitos forman parte de la recreación”, aclaró.
Aclaró que lo obligatorio es cumplir con la prestación, que es un derecho humano básico.
Sin embargo, remarcó que lo demás tiene que ver con la responsabilidad afectiva de un padre responsable.
“Si no hay dinero para un regalo, se puede compartir tiempo, jugar, ir a la plaza. Lo importante es cuidar el vínculo entre padre e hijo”, concluyó.
TODO CARO
“Realmente es hendy ya a estas alturas. Los niños piden cosas muy caras ahora. Mi hijo me pidió una play 5. Imposible es comprarle eso. Tampoco me voy a endeudar sacando a cuota. Voy a comprarle para su botín de fútbol o algo así, aunque su mamá se enoje por eso”, Jorge R., lector de Extra.
SE AVIVA
“Su papá nunca compra lo que está en la cartita. No le compra juguetes, compra para su mochila o cosas de la escuela. Mi hijo me dice luego: ‘en casa de papá nunca me traen lo que pido’. Como todos los años es lo mismo, esta vez, me dijo que no quiere ir a su casa”, Leticia D., lectora de Extra.