El caso de Petronila Franco Britos (36), la paraguaya “okupa” estrangulada el pasado miércoles en España por su pareja y compatriota, Carlos “Kiki” Pintos, (33) sigue generando controversias.
Ella era oriunda de Carlos Antonio Lopéz, Itapúa, y su asesino confeso, de Ñeembucú.
Ahora, el hijo de 19 años de Petronila pide heredar el piso donde vivía su mamá como okupa (es decir, se adueñó de la vivienda porque supuestamente no tenía dueño).
“Su abogado ha llamado al mío esta mañana (por el jueves) para comunicarnos que el hijo pretende seguir en la casa), dijo Jacqueline Guillén, la dueña del departamento y examiga de Petronila.
Señaló también al diario ABC de España, que el muchacho advirtió que volverá a Paraguay solamente si Jacqueline retira todas las denuncias y reclamaciones de lo que le deben: más de 23.000 euros (166. 750.000 guaraníes).
“Pero yo ya tengo una sentencia a mi favor, solo me falta la fecha del desahucio”, agregó.
Jacqueline indicó que compró hace 2 años la casa de la calle de López de Hoyos, en Hortaleza, en Madrid. Por entonces, ella trabajaba en la ciudad de Londres, en Inglaterra. Debido a que no podía habitar la casa, decidió alquilarlo a su amiga paraguaya.
El alquiler era de 850 euros (6 millones de guaraníes), al mes.
Los primeros meses pagó bien, pero, un tiempo después, cuando el pago subió a 1000 euros, la inquilina hoy fallecida se declaró inquilokupa, para no seguir pagando por el alquiler.
Además, la compatriota, para atrincherarse alegó que su hijo sufría de epilepsia.
La española señaló entonces que regresó a su país pero no tenía dónde ir. Se refugió en casa de una amiga, donde se quedó a dormir en el sofá.
¿Llevó las cosas?
La mujer piensa que es probable que el joven alegue que es vulnerable por su enfermedad. “Esa condición no le impidió que con un grupo de jóvenes, llegue a la casa donde mataron a su mamá, para llevar sus pertenencias”, opinó. La queja añade que las autoridades españolas le entregaron las llaves al compatriota.