05 ene. 2026

Convivió cuatro días con su esposa muerta

Ella estaba en putrefacción y él llevaba días sin comer. Vecinos dejaron de verlos y avisaron a la Policía.

20260104-009materialA,ph01_4443_64884922.jpg

La casa donde los encontraron estaba llena de la basura que juntaban para reciclar.

Gentileza.

El silencio fue lo que más llamó la atención. Pasaron los días y nadie veía salir a la conocida pareja de recicladores del barrio, algo que no era normal. Preocupados, los vecinos decidieron llamar a la Policía.

Agentes de la Comisaría 3ª Centro de Villarrica recibieron la alerta y, en la tarde del jueves, llegaron hasta una vivienda ubicada sobre las calles Dr. Botrell y 14 de Mayo para verificar la situación.

En el lugar fueron recibidos por Marcelo Javier Aldama Arzamendia (35), sobrino del hombre que vivía en la casa, quien contó que su tío no salía desde hacía cuatro días.

Con ayuda de los vecinos, los uniformados lograron abrir la puerta de la casa y se encontraron con una escena muy triste.

En el suelo de una de las habitaciones estaba el cuerpo de Catalina Mercedes Odecino (67), ya sin signos de vida.

En la misma pieza, pero sobre la cama, se encontraba su concubino, Pedro Iván Benítez (67), casi desvanecido. El señor estaba muy débil porque no comía ni tomaba agua desde hace varios días, según el informe policial.

El hombre fue auxiliado de inmediato y trasladado de urgencia al Hospital Regional de Villarrica, donde quedó internado.

Horas más tarde, alrededor de las 16:30, llegaron al lugar personal de Criminalística, a cargo del suboficial mayor P.S. Diego Miranda, el médico forense Dr. David Martínez y la agente fiscal de turno, Gladys Giménez, para realizar el procedimiento correspondiente.

¿Qué le pasó?

El médico forense determinó como causa de muerte “muerte súbita”, es decir, que murió de forma natural.

Por disposición del Ministerio Público, el cuerpo de la mujer fue trasladado a la morgue a la espera de que algún familiar se haga cargo.

Lastimosamente, desde las primeras horas todas las personas cercanas a la doña se negaron a responsabilizarse del cadáver. ¡Triste final!