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Sobreviven ashá gracias a la carrera YVÝRUPI

Mediante las apuestas, los paraguayos de la villa Esteban Echeverría, comen y llegan a fin de mes.

La arena blanca sirve de alfombra para improvisar una pista de atletismo. La gatera de caballos bien equipada es el lugar donde toman aire e impulso, segundos antes de que la adrenalina comience a apoderarse de ellos. Cuando esas pequeñas puertas se abren agarran velocidad y comienzan a correr literalmente por sus vidas.

Así presentó el canal argentino El Trece un material grabado en la villa Esteban Echeverría, un barrio ocupado en su mayoría por paraguayos donde el fenómeno de las carreras a pie se convirtió en un jugoso negocio que creció en la pandemia.

“Esto es el boom en las comunidades paraguayas después del piqui vóley, que ahora está en baja, pero la carrera de descalzos (pynandi) está subiendo ahora. Es por plata y acá se la rebuscan bastante. Los domingos es cuando se reúne la gente, apuesta y todo es vértigo, velocidad y apostar por quien se la banque”, decía Martín Ciccioli, reportero del canal.

PARAGUAYOS ATR: Corren para comer

“¿Podés vivir de lo que ganás acá?”, preguntó el periodista a César. “Sí, trabajo de pintor, saco 3.000 pesos (G. 105.000), pero un domingo puedo ganar el 50% en una apuesta”, contestó.

Cuidados

Hay quienes entrenan como atletas profesionales y otros corren de tanto en tanto solo por diversión. “Yo me dedico a esto. Si en 45 días tengo una competencia tomo vitaminas, nada de grasa en mi alimentación, tampoco trasnochar y mucho menos mujeres, 45 días sin chicas”, explicó uno de ellos, que prefirió no identificarse. Hay dos modalidades.

La carrera pynandiete y el que es con un champión que tiene clavos en la parte de abajo. ¡Sí, clavos!. “Es para agarrar mejor la tierra y que te impulse”, explicó otro corredor. A Ciccioli le dijeron que las apuestas varían mucho, pero pueden ir desde 10.000 pesos (G. 350.000) , hasta 20.000 dólares (G. 135.800.000).

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