Una escena fuera de lo común pudo verse en el partido entre Betim y Cruzeiro por el Campeonato Mineiro de Brasil. Apenas iniciado el segundo lapso, el arquero Cássio Ramos debió dejar momentáneamente el campo de juego para poder ir al baño y el árbitro decidió detener el partido para permitirle salir hacia la zona de vestuarios.
El incidente ocurrió a los 2 minutos de la complementaria, cuando el futbolista de 38 años se acercó al réfere para informarle que sufría fuertes molestias estomacales. Con el encuentro en pausa, Cássio se dirigió rápidamente al sector visitante del estadio Arena Urbsan, mientras jugadores de ambos elencos aguardaban en la cancha.
Según imágenes de la televisión brasileña, un miembro del cuerpo médico de Cruzeiro le alcanzó una medicación antes de que pudiera ingresar al sanitario. La interrupción se alargó por cerca de cuatro minutos, en una escena poco habitual para un juego oficial del fútbol profesional.
Al regresar al gramado, el golero fue recibido con aplausos y gestos de aliento desde las tribunas. Lejos de generar tensión, el propio arquero respondió con gestos cómplices antes de retomar su lugar bajo los tres palos.
En lo estrictamente deportivo, Cruzeiro logró un triunfo clave por 1-0 gracias al gol de Matheus Pereira sobre el final del encuentro.