El arquero del club Deportivo Pirayuby, Mauricio Olmedo, salió de un torneo Senior (para adultos mayores) en la ciudad de Caballero, Paraguarí, y se fue a cumplir con su tarea de ordeñar las vacas.
Volvió justito cuando les tocaba volver a jugar contra otro rival y salieron campeones. Una historia llena de proteína y suerte.
“Me fui 11 kilómetros, vine a ordeñar todo mi vaca y después me fui. Media hora tardé en ordeñar 5 vacas con la máquina”, relató a EXTRA.
Dijo que no le dio tiempo para cambiarse de ropa, entonces juntó al ganado y les puso al pie de la ordeñadora vestido de arquero.
“Qué me voy a desesperar, asieté nomás. Anduve tranquilo en la moto, es camino completo de asfalto”, manifestó.
La estancia donde trabaja está en Sapucái y la cancha en la ciudad de Caballero. El Deportivo Pirayuby tomó el nombre de esa zona donde se fundó el equipo.
“Mis compañeros creían que ya no me iba a ir más. Llegué justito cuando iban a entrar para el segundo partido. Un socio que juega ahí iba a entrar como arquero”, destacó.
Contó que los contrarios no reclamaron por su ausencia porque en realidad todavía no empezó el partido. Jugaron cuatro partidos en total el domingo.
“El primer partido ganamos en penales luego, atajé uno y otro fallaron. Nosotros metimos todos los penales. Terminó ese partido me fui a ordeñar mi vaca, y después de casi una hora ya estuve de vuelta”, destacó.
Contó que el segundo partido ganaron de nuevo en penales. En realidad, los cuatro partidos ganaron en penales, incluida la final.
“Yo en Primera División nomás luego jugaba. Ya jugué en los clubes Unión Agrícola, 7 de Octubre de Potrero y club 30 de Agosto”, resaltó.
Su historia estalló en Facebook en la cuenta de Karai Pelota. Olmedo mencionó que toma con mucha responsabilidad su trabajo porque su patrón está en la capital.
También es torero
El delegado del club Pirayuby, Antonio Escobar, indicó lo multifacético que es el arquero Mauricio. “Él es torero también”, relató en entrevista a EXTRA.
Comentó que existen ocho clubes en la localidad de Caballero y que cada domingo van rotando la sede de los partidos. Juegan 15 minutos cada tiempo.
“Nos dijo nomás, ‘ahata añami che vaka’. Él está en una estancia pues, se fue a ordeñar todo y después vino a jugar todo. Después atajó los penales y salió campeón”, relató entre risas.
Una curiosa historia que demuestra lo polivalente que puede ser el paraguayo.