Soy Janet. Tengo 28 años, y estoy de novia con un muchacho que estudia Odontología, ya está en cuarto año. Al principio todo era lindo, pero con el tiempo se volvió algo que ya no aguanto más.
Nos conocimos en una salida con amigos. Todo fluyó bien desde el primer momento: risas, charlas largas, mensajes hasta tarde, nambre luego.
Él siempre fue muy dedicado a su carrera, hablaba mucho de dientes, tratamientos, prácticas… a mí no me molestaba, al contrario, me parecía interesante. Aprendí mucho con él la verdad.
Pero después empezó a ser ya incómodo. Primero eran comentarios en broma, tipo: “Después yo te voy a arreglar los dientes”. Yo me reía nomás, porque siempre supe que mis dientes no son perfectos.
Tengo un diente que no está bien alineado, uno solo, y nunca fue un problema para mí.
Con el tiempo ya empezó a ser súper molestoso. Ahora, cada vez que me ve, lo primero que hace es mirarme los dientes. Ni cómo estoy, ni cómo me siento. Mis dientes.
Me insiste todo el tiempo: que brackets, que alineadores, que es rápido, que él sabe, que me conviene. Ya le dije mil veces que no quiero, pero igual sigue.
O mira y empieza a hablar del esmalte del diente, de por qué unas zonas son más amarillas (que ni noté por cierto).
Incluso se quiere meter en lo que consumo. Que después del café no debo cepillarme y bla bla.
¿Pueden imaginarse lo difícil que para mí ahora es ya largar una sonrisa estando con él por ese motivo?
A veces ni quiero verle, porque sé que lo primero que va a hacer es fijarse en mi boca.
Y le quiero mucho, por eso nomás le aguanto. Pero me incomoda y me acompleja saber que él no me acepta así.
Identidad
Mis dientes son así, y a mí me gustan. No son perfectos, pero son parte de mí, de mi cara, de mi identidad. Ese diente torcido no me trae problemas, no me duele, no me impide vivir.
Y como dije antes, demasiado le quiero, pero cuando alguien no acepta cómo sos y quiere cambiarte algo que vos aceptás, no sé si es amor, no sé si pueda continuar así.
Es súper argel que alguien te esté vigilando los dientes todo el tiempo.
Mi mamá sabe ya lo que está pasando, un día de estos le conté, y se ofendió muchísimo luego. Saben luego que para las mamás las hijas somos las más lindas, perfectas.
Ella directamente me aconsejó que le deje, pero me es difícil también tomar esa decisión. No sé la verdad si estoy exagerando ¿Qué hago?
La respuesta