14 jun. 2024

El pa’i de mi barrio me quiere prohibir el tercer tiempo con loperro”

Su doña apenas tiene un problema con él ya se va a quejarse con el cura, ndaje.

MASTER-016consultorioOK,p~432384_52987134.jpg

Soy Lucas. Tengo 35 años y mi señora 30. Nos casamos hace 5 años. Vivimos en el interior del país, y ahí se aplica la frase “pueblo chico, infierno grande”. Y mi señora va mucho a la iglesia.

Es muy allegada al pa’i de la zona. Y últimamente tenemos diferencias de pareja, y entonces mi señora tomó la costumbre de que apenas nos peleamos se va a contarte todito al pa’i. El famoso ojaguapaite che rehe.

Y ya me manda a llamar el cura. Y ese pa’i es luego un personaje, porque le gusta retarle nomás luego a la gente. A mí cuando me voy luego me sermonea a full.

Y encima me hace rezar tres veces el “Yo Pecador”. El sí que lo que me quiere prohibir que haga tercer tiempo y eso, me dice que es cosa del demonio porque le fallo a mi esposa.

Y la verdad que es una situación que me está cansando. Ya le dije a mi señora que no me gusta, pero no entiende.

Ni en la calle puedo verle al pa’i, apenas me ve ya me llama. A veces cuando le veo me tengo que esconder. Frente a la casa parroquial no quiero luego pasar por eso, me doy toda la vuelta para llegar al súper que está ahí nomás cerca.

Mis amigos suelen ver que llego a la casa parroquial (cuando el pa’i me manda a llamar) y luego ya me empiezan a tentar “Lucas oho jeyma oñeconfesá”, dicen.

Yo respeto y creo en Dios, pero no de esa forma tan radical como mi señora que un tropezón que tenemos en la relación ya se va y le cuenta al sacerdote.

El padre no vive con nosotros ni va a saber lo que pasamos en pareja realmente. Solo se va a basar en lo que dice mi señora.

Ella es muy exagerada muchas veces. A mí no me parece mal quedarme con mis amigos una o dos horas a pasar el rato después del fútbol, creo que todos tenemos derecho a divertirnos.

Para poder calmarle a mi esposa, incluso ya le traje a mis amigos en casa, para el tercer tiempo, pero no es solución, igual nomás se enoja.

Lo peor es que las peleas con mi señora son de cosas cotidianas como que ella a veces limpia más, o que le respondo mal, o que llego tarde, cosas básicas. Me siento invadido ¿Qué hago?

La respuesta del licenciado Ángel Romero:

Buen día mi estimado Lucas, la mayoría de las parejas pasan por esa situación, algunos recurren a consultar a sus amigos/as, familiares y en tu caso al sacerdote de la ciudad, lo cual no está mal, porque los mismos podrán dar recomendaciones desde la formación y fe que profesan, que nunca viene mal, pero no desde la experiencia vivida por los demás o analizada por algún profesional. Es por eso que debes tener una conversación seria con tu señora, en donde expongas como te sentís, como vez la situación, cuanto la quieres y ver la forma de llegar a un entendimiento y/o acuerdo de cómo van a proceder con las cuestiones diarias y las necesidades de cada uno (en tu caso los encuentros deportivos). Pero que ambos se comprometan a cumplirlo. Por otro lado, si aquello no surte efecto, siempre respetando la creencia de ambos y la devoción de ella, sugerirle ir ambos a un profesional, quien podrá dar mejor luz sobre lo que sucede entre ustedes, en forma imparcial.

Psicólogo Clínico, especialista en jóvenes y adultos.