10 feb. 2026

“Pillé a mi cuñado con otra y me suplica que no le cuente a mi hermana”

Ana no sabe si ser leal a su propia sangre o callar para no romper la familia que formó.

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Edith Moreno

Me llamo Ana y todavía tengo un nudo en la garganta desde el día en que me enteré de algo que jamás pensé que pasaría dentro de mi familia.

Nunca imaginé que iba a cargar con un secreto tan pesado. Esto me quita el sueño, y me hace hacerme muchas preguntas

Todo empezó de la forma más inesperada. Una amiga de confianza, de esas que no hablan al pedo, me pidió encontrarnos. Estaba nerviosa. Me dijo que necesitaba contarme algo, pero que tenga cuidado.

Ahí mismo me soltó la bomba sin dar muchas vueltas: mi cuñado le estaba siendo infiel a mi hermana. Según ella, lo vio varias veces muy acaramelado con una compañera de trabajo.

Al principio no quise creer. Pensé “imposible, seguro es chisme”. Pero la duda ya se me metió en la cabeza como espina. Mi hermana está casada con él hace cinco años.

Tienen una nena hermosa de tres años, mi sobrina, la luz de la familia. Siempre los vi como un matrimonio normal, con problemas como todos, pero unidos.

Le siguió

Por eso lo que me contaron me revolvió el estómago. No me quedé tranquila. Algo dentro mío me decía que tenía que saber la verdad, aunque duela.

Así que un día decidí seguirlo. Me sentí una detective barata, escondiéndome, mirando de lejos. Hasta que lo vi. No fue imaginación. Lo vi con mis propios ojos.

Estaban entre risas, abrazos: jijiji, jajaja, gestos que no son de simples compañeros de trabajo. Ahí se me cayó el mundo. Era cierto

Demasiado sentí por mi hermana, que da tanto por esa familia, se desvive por ellos.

Esa misma noche lo encaré. No aguanté más. Le dije todo lo que sabía, todo lo que vi. Él se quedó blanco, no negó nada. Al contrario, se largó a suplicar.

Me pidió por favor que no le cuente nada a mi hermana. Me dijo que fue un error, que va a cambiar, que ama a su familia, que no quiere perder a su hija. Lloró.

Me prometió que va a dejar esa relación y portarse bien.

Desde ese momento vivo con un conflicto enorme. ¿Le digo la verdad a mi hermana por lealtad, porque se merece saber con quién duerme? ¿O me callo para no destruir su familia, para no romper el corazón de una mujer que amo y de una criatura inocente?

Cada día me pregunto qué es lo correcto. El silencio también duele. Decir la verdad sé que va a causar un caos y sé que mi hermana no lo va a perdonar ¿Qué hago?

La respuesta:Ana, lo que estás viviendo supone una carga emocional enorme para vos. Estás en medio de un conflicto de lealtades que no te pertenece. Es importante que recuerdes algo: el responsable de esta situación es tu cuñado, así que lo que decidas hacer no crea ni sostiene ni genera las consecuencias propias únicamente de la infidelidad; eso ya ocurrió y no fuiste quien la generó. Tu rol no es convertirte en guardiana del secreto ni en jueza de todo esto. Tu tarea es cuidar el vínculo con tu hermana y también tu propia salud emocional. No hay decisiones indoloras aquí. Pero sí podés elegir actuar de una manera en la que no seas desleal contigo misma.

Psicóloga clínica- Psicoterapeuta