Rubén Núñez (45) viajó hasta San Pedro de Ycuamandyyú para trabajar en una fiesta. Allí vio a Dionisia González (39) y quedó flechado al instante.
Sin perder el tiempo, le invitó a cenar y, a los dos meses, ya eran novios.
Pero no fue fácil. Dionisia vivía en Asunción, así que durante meses mantuvieron una relación a distancia.
Rubén le llamaba tanto que hasta la patrona de ella le llegó a retar porque el teléfono no dejaba de sonar mientras trabajaba.
Cuando él empezó a llegar a su casa por ella, saltó otro obstáculo. A su suegra, no le convencía el muchacho.
“La primera vez que me vio, me dijo que me vaya porque era un desconocido y que no me iba a dar a su hija”, contó.
Pese a que la doña le echaba a cada rato de su casa, él siguió firme, demostrando que el no tenía intención de macanear, hasta que con el tiempo logró ganarse su aceptación.
Por rova’atã nomás me aceptó”, dijo riendo.
Pasaron los años, llegaron los hijos —hoy tienen 20, 11 y 8 años— y la familia ya estaba más que formada.
Lo único que faltaba era la bendición. El empujón final vino de una publicación en Facebook sobre bodas comunitarias que organizaba la Fundación Santa Librada mediante su programa Sagrada Familia.
Cuando Rubén llegó al altar, se emocionó mucho al ver a su señora vestida de blanco.
“Fue por amor y porque queremos darle el ejemplo a nuestros hijos”, expresó.
¡Su hermana también!
Pero no solo él festejó, también le animó a su hermana, que llevaba años con su pareja. Al final, los hermanos terminaron casándose el mismo día y armaron una farra familiar.
Muchas tormentas
Otra pareja que conmovió fue la de Carlos Morel (49) y María Ruiz. Ellos empezaron su historia en 2014 y desde entonces pasaron por momentos durísimos.
En 2017 perdieron un hijo, un dolor enorme que casi les dejó sin fuerzas. Después, en 2019, María se enfermó y estuvo dos años con problemas de salud.
“Tenía piedra y era plena pandemia y recién se pudo operar en el 2021”, detalló Carlos.
Como si fuera poco, su casa se inundó y la situación económica y emocional les llevó a una crisis que casi termina con la relación.
Pero resistieron juntos. Hace poco se enteraron de los casamientos comunitarios y fue María quien le dio el empujón final a Carlos para dar el gran paso celebrando que el amor pudo contra todo.
En total, 129 parejas unieron sus vidas ayer en el polideportivo municipal de Caacupé. La Misa fue presidida por el obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Ricardo Valenzuela junto a otros 16 sacerdotes.