El agente especial del Ministerio Público, Enrique Flores, denunció a tres pesos pesados de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) por asociación criminal, frustración de la persecución penal, transgresión de la ley de armas y revelación de secretos de servicio.
Los sindicados son el director General Antidrogas, Hugo Batista; el comandante de las Fuerzas Especiales, Aldo Pintos; y el director de Inteligencia, Cristian Amarilla.
Según la investigación, Batista sería primo del político fallecido y Pintos estaría vinculado a Helga Solís, quien es sobrina de “Lalo” y está denunciada por el mismo caso.
Flores presentó como evidencia las conversaciones de WhatsApp entre las cuales aparecen los famosos chats de “Lalo”.
En 2023, Batista presuntamente envió un mensaje a “Lalo”, pidiéndole “guardar silencio” por el asesinato de Ederson “Ryguasu” Salinas, supuesto narcotraficante.
Según el agente de la Fiscalía, los tres denunciados fueron puestos a prueba. Helga sería la que les pidió reunirse con el “número 1” para que demuestren su apoyo.
“El número 1”
Este encuentro nunca pasó. En los chats se habla de que el “jefe” no podía estar por el nacimiento de su hijo. Flores afirma que esa ausencia se conecta con el nacimiento del hijo del ministro de la SENAD, Jalil Rachid, por lo que presume que toda la institución es “cómplice”.
También saltó la “oferta” de un fusil de asalto que sería mau y que Batista supuestamente ofreció a “Lalo”, dándole lujos de detalles del arma.
Flores señala que un fusil de las mismas características fue usado por Alexandre Gomes, hijo de “Lalo”, contra la Policía.
Otra grave acusación es la filtración de datos de la “Operación Sanctus” que buscaba capturar a Ronaldo “Barba” Mendes.
Momentos antes del operativo, “Lalo” recibió instrucciones de su hijo para eliminar contactos con “Barba”, lo que facilitó su escape. Además, Helga avisaría que la SENAD frenó el escándalo.
También salta el nombre de la senadora Celeste Amarilla, quien habría recibido datos sensibles de los implicados.