Ayer, gremios de docentes, médicos y enfermeros protestaron en la Plaza de Armas de Asunción, frente al Congreso Nacional, contra del proyecto de ley que establece la reforma de la caja fiscal.
La Policía custodió a los ciudadanos en todo momento y colocaron barricadas para cortar el paso, se respiraba la tensión en el ambiente, pasaron las horas y todo estaba cada vez más caldeado hasta que llegó el momento de la votación.
La tensión se rompió cuando se enteraron que la Cámara de Diputados aprobó la reforma, los manifestantes intentaron sobrepasar las vallas, pero los agentes del orden respondieron, a pesar de que había gente de tercera edad y jubilados.
Como delincuentes
Les llovieron balines de goma, pero también hubo empujones, patadas, golpes y hasta gases lacrimógenos, para dispersarlos. Varios enfermeros y por lo menos tres docentes fueron heridos, uno de ellos quedó con la boca rota por un proyectil.
“¡Delincuenteroguáicha oretrata hikuái! (¡Como si fuéramos delincuentes nos trataron!)”, dijo indignada una docente tras el incidente.
Además hubo marchas y cierres de ruta en otros puntos del país como Concepción, San Pedro, Caaguazú, Misiones, Alto Paraná y Amambay.
Paro docente
Cuando se calmó la situación, ahí mismo los profes se pusieron de acuerdo y anunciaron una huelga nacional, para el próximo lunes 23 de febrero, día del inicio de clases, como medida de fuerza, contra la media sanción de la reforma.
Pero no solo las clases se verían afectadas, ya que sindicatos de médicos y enfermeros analizan adherirse al paro.
“Los niños no se merecen que sean afectados de esa manera”, comentó el diputado Hugo Meza (ANR-HC), tras la sesión.
Esta fue la protesta más grande de la era Santi Peña, pero el presi no se encontraba en el país, estaba por Emiratos Árabes viendo el tema del Tren de Cercanías y luego admirando coches de lujo.
Bandeja servida para aprobar
Los diputados de Cruzada Nacional, PLRA y colorados disidentes (Colorado Añetete) se retiraron de la sala porque ndaje no estaban tratando una “reforma real” y por eso fueron escrachados por los manifestantes que los tildaron de ser unos “traidores”.
El oficialismo aprovechó que tenía la mayoría y aprobó con 41 votos el proyecto que establece:
Subir a 57 años como el mínimo para acceder a la jubilación extraordinaria y 62 para la ordinaria para sectores que no tenían este requisito, como los docentes.
Aumentar el aporte al 22% (19% el trabajador y 3% el Estado).
Unificar los promedios de los últimos 5 años de aporte que anteriormente eran 3.
Ahora la “pelota” pasa a Senadores.