01 feb. 2026

En Brasiu: Se portó la máquina y ¿las suegras?

Parejas van de vacaciones con la familia conejín. Uno ligó multa por “culpa” de la mamá de su esposa.

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Ña Emilce ya conoció el mar. Los compatriotas que van en auto al vecino país tienen la frase de “se portó la máquina” en referencia a sus vehículos.

Sergio Giménez había preparado todo para un viaje inolvidable a Brasil, ya que su suegra iba a conocer el mar por primera vez, pero lo olvidable no será la playa, sino la multa que ligó por “culpa” de la doña.

El miércoles cerca de las 16:00 hicieron una parada para cargar combustible y comer algo. Luego subieron al auto y la suegra, ña Emilce Alvarenga olvidó ponerse el cinturón y justo la Policía Rodoviaria Federal de Brasil les atajó.

“Se portó la máquina, la suegra la que no se portó. No tenía su cinto y nos multaron. Lo bueno es que ya llegamos en la playa”, dijo Sergio entre risas. Tanto fue así que en el auto empezaron las bromas que la iban a dejar, que la suegra salió cara, pero ella, tranquila, solo se reía. Sin embargo, enseguida Sergio aclaró “mi suegra es lo máximo”, para que no coma jeja’o de parte de su patrona.

La multa fue de 156,18 reales (G. 202.203) que tendrán que pagar en el banco, antes de salir de Brasil.

¿Les salvó?

Lo llamativo para el compatriota es que a unos kilómetros, un camión volcó en una curva, por lo que Sergio cree que esos 10 minutos perdidos por la multa les salvaron de ser uno de los accidentados. “Recuerden el dicho, no hay mal que por bien no vengan”, dijo.

Sergio su hijo y su señora son de Ciudad del Este, mientras que su suegra es de Hernandarias, con ellos también viajó un sobrino. Todos están disfrutando del mar, especialmente ña Emilce, que posó con su traje de baño frente a las olas del mar.

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Regresaron chochos de Brasil.

Con los suegros

Álvaro Arzamendia contó su experiencia de su viaje en familia a Brasil, donde llevó a su suegro, suegra, cuñado, esposa e hijas. Resaltó los sándwiches de milanesa y esa sopa que preparó su suegra eran salvatore. Su suegro, don Julio, ni se quejó de su rodilla rasy, pero llevó en su bolsillo su remedio. La familia hizo más de 4.500 kilómetros. Don Álvaro también destacó a su señora quien era la encargada de guiar el camino con el GPS. Una copilota de lujo. “Porque viajar en familia es eso: compartir, aguantar, y reír”, afirmó.