En el medio del predio, un pequeño arenero era el primer ring de combate. Sesenta y un gallos formaban parte del equipo de práctica. Algunos todavía pilluelos y otros de un porte más fornido.
“Estaban divididos todos por categorías”, indicó a EXTRA la fiscal Yeimy Adle, encargada del allanamiento al criadero clandestino de gallos de riña, en Lambaré.
En un sector estaban los más chiquitos, aún sin condiciones de pelea. Luego, los que pelearon recientemente, que estaban muy lastimados. Y, finalmente, los preparados para la lucha, que eran los próximos en ir a pelear.
Todos estaban encerrados en pequeñas jaulas individuales. Sin agua, sin comida, algunos desplumados y con dermatitis.
La denuncia se recibió ya el 20 de diciembre del año pasado. Fue formulada por la Comisión Vecinal 16 de Agosto del barrio San Isidro, pero la Fiscalía tuvo que esperar que la Dirección de Defensa Animal tenga condiciones para el rescate de los plumíferos y ahí recién entró en acción.
“Teníamos la información de que eran varios y que íbamos a necesitar muchos móviles y jaulas”, mencionó la fiscala.
El propietario, quien sería pariente de un personaje lambareño bastante conocido, negó rotundamente que se tratara de animales criados para batallar.
Dijo que sus aves cuestan apenas G. 50.000 a 100.000. “No es así. Él dijo que cría porque le gusta, pero encontramos algunos con lesiones muy graves”, indicó Adle.
La Dra. Mabel Vega, veterinaria de la Dirección de Defensa Animal, dijo que cada animal costaría alrededor de G. 1 millón.
La fiscala Adle adelantó que ahora quedará por investigar a dónde eran llevados los gallos para pelear.