Soy Daniel, tengo 43 años y me siento presionado, siento que estoy entre la espada y la pared. Me divorcié hace dos años de mi anterior esposa. Con ella tuve dos hijos.
Ellos tienen 10 y 7 años. Ella y yo nos separamos por diferencias en la convivencia, realmente había amor aún, pero nunca nos llevamos bien, se desgastó todo y ya no pudimos.
Lo que pasó es que poco tiempo después conocí a mi nueva pareja, ella también tiene dos hijos más o menos de la edad de los míos.
Lo que pasa es que mis hijos vienen a pasar conmigo un fin de semana entero cada quince días. Y el primer conflicto con el que me encontré fue con mi ex señora.
Mis hijos suelen pedirme quedarse más días conmigo, porque juegan con los niños de mi pareja.
Eso le dije a mi exseñora y me reclamaba que les quiero alejar a mis hijos de ella, que ellos tienen reglas. Y la verdad que solo quiero aprovechar también sus vacaciones.
Luego vino el tema con mi actual pareja. Tenemos un perro de raza, es realmente de los hijos de mi pareja. Ella ya me empezó a reclamar, me dijo que el perro ya está acostumbrado a sus hijos, pero que mis hijos le estresan, y que él necesita estar tranquilo.
Medio que ya no le gusta que vayan. Le expliqué que solo es un fin de semana cada quince días, pero igual no le parece que convivan mucho con el perro.
Entonces lo que hacen es aislarle en una pieza al perro, mientras que ellos vienen.
Mis hijos se dieron cuenta y el mayor le contó a su mamá en una de esas que volvió ahí con ella.
Y ahí mismo me mandó un mensaje reclamándome, que ni si quiera el perro les recibe bien a mis hijos en mi casa, que ya se dio cuenta que no son bienvenidos.
Otra familia
Y lo que me desconcertó es que me dijo que está claro que decidí realmente tener otra familia excluyéndoles a mis hijos, y que si yo luchaba o ponía de mi parte no íbamos a estar en esta situación ahora.
Ella y yo estuvimos juntos por 12 años, y la verdad que no puedo decir que dejé de quererle, le quiero todavía, pero a mi actual pareja también. Solo que lo de ella es diferente.
Yo luego cuando le vi le pregunté por qué me dijo eso y ahí me dijo que yo no luché porque nuestra relación se rompiera, que cuando ella me planteó el divorcio no insistí mucho o no busqué solucionar.
Al final ya no quiere que le traiga a mis hijos en casa, solo puedo ir a verlos en la casa. Y me dejó también triste que mi pareja no pueda entenderme. Hoy me pongo a pensar que capaz tiene razón y mis hijos tendrían un hogar si hubiera remado un poco más ¿Qué decís vos?
La respuesta: