01 mar. 2026

“Le dejé a mi esposa por andar siempre con cara de amargada”

José dice que la doña le suplica volver, pero él conoció a alguien más.

MASTER-016consultorioOK,p~613243_65931754.jpg

Ilustración.

Hola diario EXTRA. Me llamo José, tengo 39 años y siempre creí que uno tiene derecho a ser feliz. Mi señora, de 35, vivía todo el tiempo con cara de pocos amigos, amargada, criticando todo lo que hacía. Es luego argelada, siempre fue así, pero cada vez la situación estaba peor.

Yo aguanté mucho, traté de ser paciente, de no pelear más con ella, pero un día no pude más. Sus maltratos verbales, su cara larga que todo el tiempo me hacían sentir que le debía algo, que algo hice mal, hicieron que tome una determinación.

Fue de repente. Una tarde, después de otra discusión sin sentido, me miré al espejo y dije: ‘Basta, José, basta de sufrir por alguien que no quiere cambiar’. Ella no creía capaz que yo iba a tomar esta decisión. Vi que salió de la casa, nuevamente con la cara de pocos amigos y como si fuera mi culpa una vez más, y sentí que ese era el momento.

No demostraba

Al principio pensé que no le importaría que le deje, pensé que realmente ya no me quería porque no me demostraba ni un poquitito. Pero no, ella volvió, llorando, rogando, y usando de excusa a nuestros hijos: “Por los chicos, volvamos”.

Me quedé en blanco. No esperaba que ella me rogara, ella, la orgullosa, ella la que ni una vez me pidió perdón, ahora lo hizo. Yo sé que los hijos sufren cuando los padres pelean, pero tampoco puedo vivir sacrificando mi paz para mantener un matrimonio que hace tiempo está roto.

Mientras todo esto pasaba, es decir, cuando aún estaba con mi esposa conocí a alguien. Una chica linda, alegre, que me hacía sentir vivo otra vez. Empezamos a salir cuando mi relación con mi señora ya estaba desgastada, cuando la chispa del respeto y el cariño hace mucho se esfumaron.

No lo tomo como traición porque de hecho que ambos vivíamos ya como extraños bajo el mismo techo, en la misma habitación, pero sin tener contacto físico siquiera. Eso creo que fue lo que me empujó a tomar la decisión de dejar a mi familia completamente. Pero cuando mi esposa volvió suplicando, algo se removió en mí.

Creí que tampoco la quería más, creí que todo se terminó, pero ella volvió diferente, rogando, pidiendo perdón, se asemejaba más a la que era antes, y ahora mismo estoy confundido. No sé si va a ser una pérdida de tiempo o si podemos intentar salvar el matrimonio. Tengo miedo de perder a esta valiosa chica que conocí ¿Qué me sugerís licenciado?

La respuesta:


Buen día mi estimado José, la situación de estar entre la espada y la pared en la vida es una constante para tomar una decisión, las relaciones de pareja no escapan de esto. Es cierto que estás en una encrucijada, por un lado, esta nueva persona que estás conociendo, por otro lado, el pedido de “volver” por parte de tu señora, al menos por los hijos. Deberías analizar bien tu situación, lo que deseas y te produce mayor satisfacción y paz a la vez, lo que te causa conocerle a una nueva persona, la satisfacción que tu señora te ruegue por volver. En este razonamiento tener en cuenta aspectos como: lo que implica comenzar algo nuevo, el hecho de quedarse solo por los hijos. Si optás por darte de vuelta una oportunidad con tu señora, hablar con ella de cómo te sentís, lo que querés de ahora en más y si la misma está dispuesta a un cambio de actitud en forma genuina y no solo por los hijos, Si hay acuerdo mutuo, entendimiento, volver a probar, si pasado un tiempo no te sentís feliz como decís al principio de tu relato, pues darte la posibilidad de continuar tu vida solo y no precisamente por alguien externo sino por vos al principio.

Psicólogo Clínico, especialista en jóvenes y adultos. (0981) 571 635