Soy Alfredo. Esto que voy a contar me da mucha vergüenza. Estoy en pareja hace seis meses con una mujer muy buena onda. Siento que es mi alma gemela como se dice.
Nos conocimos por redes sociales, empezamos hablando por una historia y terminamos chateando todos los días. La primera vez que salimos fue a tomar una cerveza y desde ahí no nos separamos más.
Nos llevamos demasiado bien, nos reímos de todo, tenemos la misma forma de ver la vida y hasta nuestros amigos dicen que hacemos linda pareja.
El problema aparece cuando llega el momento de la intimidad. Acá ya soy yo el problema, y me cuesta mucho admitir, pero es así.
Me pasa que no duro casi nada, ni medio minuto. Me pongo nervioso, me gana la ansiedad y en cuestión de segundos todo termina. Ella, necesita más tiempo.
Le cuesta mucho terminar bien, o sea eyacular, y ya me lo dijo. No me dijo mal, ni enojada, sino con sinceridad como para que yo me encargue más de tenerle contenta. Pero yo lo sentí como un golpe directo al orgullo.
Excusas
Desde que dijo eso, me cuesta encarar los encuentros. Empiezo a buscar excusas: que estoy cansado, que tuve un día pesado, que mejor vemos una serie. A veces directamente evito quedarme a dormir en su casa.
Y lo peor es que sí la deseo, sí quiero estar con ella, pero el miedo a fallar me paraliza. Cada vez que pasa lo mismo siento que no soy suficiente para ella, que en algún momento se va a cansar.
Fuera de la cama somos un equipo. Hablamos de todo, hacemos planes a futuro, me acompaña en mis proyectos y yo en los suyos. No quiero perderla por esto.
Pilla
Y ella se da cuenta de que evito tener ese momento con ella. Y está pensando que ya no la deseo, me preguntó si pasa algo, si hay alguien más, y eso.
A mí me da mucha vergüenza hablar de esto con ella, por más de que ya me dijo directamente.
También me preocupa que empiece a compararme o que piense que no me importa complacerla.
Puede parecer una macanada, pero me parece nomás a mi que si es que yo no le tengo feliz en la intimidad, puede buscar eso en otra persona o simplemente dejarme y no le voy a culpar, porque para mí es súper importante tener satisfacción en el sexo.
Doctor, ¿esto es algo normal? ¿Tiene solución? ¿Cómo hago para sacarme esta presión de encima y no seguir evitándola en la intimidad?
Estoy un poco desorientado con todo lo que estoy pasando.
La respuesta:
Sí, lo que te pasa es bastante común y tiene solución. Lo que describís parece un cuadro típico de eyaculación precoz con ansiedad de desempeño, donde el miedo a “fallar” aumenta los nervios y termina reforzando el problema. Lo más importante es que no estás fallando como pareja: el hecho de que te importe su satisfacción y exista buena comunicación es un factor muy positivo. El problema no es solo el tiempo que durás, sino la presión que te ponés y la evitación que está empezando a aparecer. El problema es tratable pero debés consultar con un profesional sexólogo para una correcta evaluación y tratamiento.