16 feb. 2026

“Mi novio me anda hablando mucho de su compa de trabajo”

El chuli le cuenta sobre su día a día con Valeria y ella cree que hay algo.

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Businesspeople flirting at work in office

Ilustración

Soy Margarita, tengo 26 años y hace tres años que estoy con mi novio, Javier, que tiene 28.

Nos conocemos desde la universidad y la confianza siempre fue nuestro fuerte, hasta que apareció ella: su nueva compañera de trabajo, Valeria.

Desde el primer día que me contó de ella, algo me decía que él se estaba interesando. No sé, tal vez sea intuición, o simplemente la manera en que él empezó a hablar de ella, sexto sentido, qué se yo.

Al principio traté de no darle importancia. “Seguro es solo compañera de trabajo”, me decía a mí misma mientras fingía una sonrisa. Pero cada vez que me contaba alguna anécdota sobre el trabajo, terminaba hablando de Valeria. “Hoy me ayudó a preparar el informe”, “Valeria en un toque hizo todo”, “Fuimos a almorzar con Valeria”. Todo el tiempo era ella. Y me molestaba, me quemaba por dentro. No era solo que hablara de ella, era la manera: parecía que disfrutaba contarme, como buscando mi reacción.

Intenté ignorarlo, confiar, pero no pude. Un día lo enfrenté: “Javi, ¿qué pasa con Valeria? Siempre hablás de ella, ¿hay algo que me estés ocultando?” Él se rio y dijo: “Nada amor, es solo compañera, dejate de joder con esas macanadas”.

Pero sé cómo cambian los hombres cuando hay algo. Le conozco, y me doy cuenta. Hay algo en sus gestos cuando dice su nombre que no está con los demás.

No soy celosa sin razón, y esto no es paranoia. Mis amigas me dicen que me confío demasiado, pero siento que mi instinto no falla.

Cuando sale después del trabajo, reviso su celular por impulso, y aunque no haya nada, mi corazón se acelera.

Y las fotitos que se etiquetan en Instagram entre compas ni qué decir, me da una rabia, porque siempre posa al lado de Valeria. Me pregunto si debería hablar otra vez, más firme con él sobre este tema, decirle que me hace sentir invisible, que estoy cansada de escuchar su nombre cada día.

A veces pienso en dejarle ir, pero me duele imaginar mi vida sin él, después de tres años de recuerdos, risas, viajes… No sé si es exageración, pero lo único seguro es que mientras Valeria siga allí, voy a estar muy insegura. Solo sé que algo cambió, y que tal vez esta historia no será como pensábamos ¿Qué piensa?

La respuesta:

Margarita, lo que estás sintiendo no es irreal ni una paranoia: es la señal de que tu inseguridad emocional en la relación se activó. Cuando aparece una tercera persona que ocupa un espacio así de importante en la convivencia diaria y por sobre todo en el relato de la pareja, no necesariamente implicaría una traición, pero sí puede generar una herida en el vínculo si no se habla con honestidad y sensibilidad. Más que interrogarlo desde la sospecha, te invitaría a hablar desde tu vulnerabilidad. No se trata de acusarlo por Valeria, sino de contarle qué te pasa a ti: “Cuando hablás tanto de ella me siento desplazada, insegura, temo perder nuestro lugar”. Ese lenguaje abre diálogo en vez de defensa. Las parejas sólidas no son las que no sienten celos, sino las que pueden convertir los celos en conversación íntima. También es importante mirar hacia adentro: tus reacciones —revisar el celular, imaginar escenarios— demuestran ansiedad acumulada y eso no te hace débil, pero ninguna estabilidad puede construirse con vigilar. La relación se fortalece en base a reconstruir acuerdos y confianza. Esta experiencia puede ser una grieta… o una oportunidad. Si logran hablar de esto con ternura y límites claros, pueden salir más fuertes. El amor no se mide por no sentir miedo, sino por la capacidad de sentarse juntos a mirar ese miedo sin la necesidad de huir.

Psicóloga clínica- Psicoterapeuta