Soy Anita. Así me conocen todos. La verdad que escribo acá porque estoy hartaaaaaa de esta situación.
Yo ya no sé si estoy aguantando por amor o por costumbre. Mi marido salió de la cárcel hace dos años por un delito menor, que prefiero no exponer, y desde entonces todo cae sobre mí. Tengo más trabajo desde que él salió de ahí. Al final, siendo mala, se hubiese quedado nomás ahí.
Traté de entender, de acompañar, porque sé que no es fácil reinsertarse. Nadie le da trabajo formal por sus antecedentes, y eso es una realidad de muchos, entiendo esa parte.
Pero también hay cosas que ya no puedo seguir justificando. Él “changuea”, como dice. A veces consigue limpiar un patio, cortar pasto, hacer algún trabajo chico… pero no es constante.
Hay semanas en las que no hace nada. Y cuando hace algo, vuelve como si se hubiese matado trabajando.
El otro día vino cansadísimo porque ganó 100 mil guaraníes limpiando un patio ajeno. Y sí, se agradece, claro que sí… pero no alcanza.
No alcanza para una casa, para una familia, para una hija de 6 años que tenemos.
Cuando yo le pido que aporte para los gastos de ella, se plaguea. Hace caras, se molesta, como si le estuviera exigiendo demasiado, o como si fuera mi responsabilidad nomás.
Y eso me duele muchísimo, y me da rabia a la vez, reniego ko. Porque yo soy la que tiene un trabajo fijo, la que cumple horario, la que llega cansada y aún así sigue. Soy la que cocina, la que limpia, la que lava, la que organiza todo.
Y él… siempre está cansado. Pero cansado de qué, me pregunto a veces.
Si hay días en los que no hace nada, no levanta una escoba. Y cuando le pido ayuda en la casa, también se queja. Que está cansado, que no da más, que ya trabajó, que necesita descansar. ¿Y yo? ¿Quién piensa en mi cansancio?
Siento que cargo con todo. Con la casa, con nuestra hija, con las cuentas, con la responsabilidad. Y encima tengo que lidiar con sus quejas, un niño más, peor, un problema más es.
Él se recuesta mucho por mí en todos los sentidos luego. Y yo ya no doy más. Aguanto por mi hija, por la familia que formamos, por la esperanza de que en algún momento esto cambie.
Pero pasan los años y seguimos en lo mismo. Y yo cada vez más cansada, más harta, más frustrada. Siento que estoy sola estando en pareja. Licenciada, ¿usted qué me aconseja en una situación así?
La respuesta: