18 sept 2026

“Mi marido no me discute en nada y yo necesito pelea”

Fani contó que se fueron perdiendo la magia y emoción con los años.

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Gentileza

Soy Fani. Tengo 40 años y no sé la verdad qué es lo que realmente quiero ahora mismo.

A veces pienso que tengo todo para estar bien, pero cuando me quedo sola empiezo a preguntarme si esto es realmente la vida que quiero.

Estoy casada hace nueve años. Tenemos dos hijos y, para cualquiera que nos vea desde afuera, somos una familia normal.

Mi marido trabaja, no es de salir de joda, es muy educado y cuando puede me ayuda en la casa. Nunca tuve motivos para pensar que me pone los cuernos, nada malo hay en sus mensajes, ere eréa. Es un encanto.

El problema soy yo, porque desde hace un tiempo siento que algo cambió dentro de mí, creo que mi marido es tan bueno, tan encantador que ya no me gusta como antes.

Antes esperaba que llegara de su trabajo. Ahora llega y yo sigo con mis cosas. Antes me daban ganas de contarle cualquier pavada que me pasaba durante el día.

Ahora muchas veces prefiero quedarme mirando el celular. Y no es que él hiciera algo malo. Eso es lo que más me cuesta explicar.

Hace unos meses empezamos a dormir en horarios distintos. Él duerme de día y yo de noche, porque el tema de su trabajo, se cambió al horario nocturno.

Sin darnos cuenta, se volvió costumbre todo. La parte íntima también fue disminuyendo. Cuando él busca acercarse, yo muchas veces pongo alguna excusa.

Después me siento culpable porque sé que él no me está tratando mal.

A veces pienso que tal vez será mejor ir a vivir sola, que quiero probar otras experiencias, quiero por lo menos que haya peleas para sentir lo que es pelearse y reconciliarse a la vez, falta adrenalina, todo es muy aburrido.

Ni frío ni calor

Si yo me niego a algo, o estoy argel con él, él se aleja nomás, no me reclama nada. Así también parece que ni frío ni calor, se adecua mucho a mí.

No hay otro hombre hasta ahora, pero sí tengo ganas de tener otra experiencia.

El domingo pasado salimos con los chicos, comimos algo y volvimos a casa. No hablamos mucho, era todo tema de los hijos. Ahí le miré y me acordé de cuando éramos novios y me dio una tristeza enorme. No porque ya no lo quiera, sino porque no sé dónde quedó aquella mujer que estaba tan enamorada de él ¿Qué me pasa? ¿Por qué no me gusta más como antes? ¿Por qué me es tan aburrido todo?

La respuesta:

Fani, no sos una mala esposa por sentir que algo cambió. Que tu marido sea bueno no significa que la relación tenga que sentirse igual que cuando eran novios. Con los años, los hijos y las responsabilidades, muchas parejas terminan funcionando más como compañeros que como pareja. Quizás no dejaste de quererlo, sino que se desconectaron. Dormir separados, hablar solo de los hijos y dejar de tener intimidad pueden convertir el amor en rutina. Y ojo: no necesitás peleas, celos ni otra persona para volver a sentir emoción. Antes de tomar una decisión, intentá recuperar la pareja. Busquen un momento para estar solos, hagan algo diferente y hablá con él: “Siento que nos desconectamos y extraño sentirme pareja tuya”.También preguntate si el aburrimiento está solo en tu matrimonio o en tu vida en general. A veces no necesitamos otra pareja, sino volver a encontrarnos con nosotros mismos.

Psicóloga clínica, atención a adolescentes y adultos, terapia de pareja. Instagram: @paolazapata777