Me llamo Natalia. Tengo 32 años. Me gustaría compartir con ustedes lo que estoy pasando a ver si el profesional me puede guiar un poco. Estoy casada con mi marido hace 6 años.
Poco tiempo después de casados, llegó a nuestras vidas Aramí, mi pequeña hija, es nuestra primera bebé, tiene 5 años.
Nuestra vida de pareja la disfrutamos mucho más antes de casarnos, justamente porque la beba vino rápido, y dejamos de lado muchas cosas, pero lo bueno es que siempre nos respetamos.
Pero hay una situación que me está preocupando con respecto a la crianza de nuestra hija.
Julián y yo estamos todo el día fuera de casa. Los dos trabajamos. Él trabaja en el área de contabilidad, tiene un buen cargo en una empresa, y yo soy docente en una escuela privada.
Nos va bien, no me puedo quejar de eso. Pero como nosotros no estamos todo el día con Aramí, mi marido trata de llenar ese vacío con regalos.
Aramí se queda con su niñera. Ella le lleva a la escuela temprano, y luego le retira hasta que viene mi mamá. Porque mi mamá vive cerca, pero trabaja hasta el mediodía.
Viene le busca ella y le lleva a su casa hasta las 19:00 más o menos que es la hora que llegamos nosotros y le retiramos.
Espera
Y mi hija es como que es el momento que más espera esa hora. Anteriormente era porque nos extrañaba.
Pero ahora es más bien porque espera que su papá le traiga un juguete. Se acostumbró de repente que todos los días le traiga uno.
Ya hablé con Julián al respecto, le dije que no es bueno, que no le está enseñando bien, y que cómo el día de mañana, cuando no podamos comprarle algo le vamos a frenar.
Entonces él me dice que no le da el corazón, primero porque demasiado siente dejarle por tanto tiempo y segundo porque ella ya está toda ilusionada esperando su regalito.
Le maneja
La verdad que ella le re maneja a mi marido, su debilidad es, y me da miedo que sea así, porque entonces no sé qué le estamos enseñando a nuestra hija.
Y el problema no es solo con los regalos, sino también con los dulces. Todos los días después de llegar le permite que coma algún que otro chocolate.
Siempre hay alguno por ahí porque a cada rato le invitan a los cumpleaños.
Y no hay forma de que mi marido me haga caso y suele ser motivo de pelea entre ambos, no nos ponemos de acuerdo para nada luego. Mamá tampoco me ayuda porque también le quiere consentir porque es la primera nieta ¿Qué hago así?
La respuesta: