Lo que se encontró en aquel templo del kilómetro 14 Acaray de Minga Guazú fue el inicio del fin para el pai Adrián Ancelmo Aveiro Silguero (31). En ese lugar, donde supuestamente se realizaban cultos de la secta Umbanda, los investigadores pillaron de entrada evidencias de sacrificios de animales y hasta una fosa oculta bajo una alfombra con fluidos que fueron directo al laboratorio. Pero tras los rastros de sangre animal, se escondía una realidad mucho más oscura que involucraba a menores y adultos.
Hoy, la fiscal Vivian Coronel ya presentó el requerimiento conclusivo y pide juicio oral para Aveiro Silguero. El hombre está contra las cuerdas por una lista larga de delitos: abuso sexual en niños, actos homosexuales con menores, coacción sexual y violación, además de violación el deber del cuidado. Según la acusación, el tipo usaba su cargo de líder religioso para captar personas y someterlas a un régimen de servidumbre y trabajos forzados sin pagarles un solo guaraní, según informó el corresponsal Édgar Medina.
Los testimonios que fundamentan el pedido de juicio son estremecedores. Se habla de víctimas que eran privadas de alimentos y que vivían bajo amenazas de muerte o de daño a sus familiares. El pai no solo supuestamente abusaba de ellos, sino que los castigaba físicamente con arreadores, machetes o quemándolos con colillas de cigarrillos. Los hechos vendrían ocurriendo desde el 2018, como el caso de una niña de 12 años que vivía bajo maltratos y que al cumplir los 13 fue sometida sexualmente por el líder, según señala la investigación.
La Fiscalía también incluyó en el expediente las agresiones sexuales contra un niño de 9 años y un adolescente de 15 entre los años 2020 y 2021. Incluso una mujer adulta relató que, en diciembre de 2022, el hombre supuestamente la violó durante un supuesto ritual.
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El caso más reciente que se le suma ocurrió en enero de 2025, donde una pequeña de 2 años fue expuesta a rituales prolongados con consumo de alcohol y tabaco en un ambiente cerrado. Tras el operativo y la detención del hombre, las víctimas fueron apareciendo para contar su verdad y ahora todo queda en manos de un tribunal.