Además de sueños, el maletín de Luciana Iglesias (32) guarda pinzas, cortauñas, tijeras, cosméticos, productos de coloración, ere eréa.
Como una trotamundos, la joven recorre a pie las calles del centro de Asunción, en busca de potenciales clientes a quienes ofrece sus trabajos de pedicuro y manicura por G. 40.000, y pedicuro con masaje por G. 30.000.
La mayoría es gente que trabaja en las calles, cambistas, vendedores, hasta yuyeros y chiperos.
Si no hay lugar, no importa, porque en un sapyaite, Luciana te pone chuchi los pies y manos, hasta inclusive en la vereda.
Para ella no hay días libres, porque trabaja de lunes a lunes, pero en estas fechas consigue más clientes.
El viernes último hubo una gran afluencia de personas en la zona de Calle Palma, y no paró de laburar hasta altas horas de la noche.
“Hace 15 años me dedico a esto, pero me gusta más andar así, porque recorriendo de repente consigo más clientes. Yo me voy, yo recorro y, depende, si no es tan lejos, estoy ahí”, manifestó a EXTRA.
Luciana es de Puerto Casado, departamento de Alto Paraguay, y como toda chaqueña se considera una persona muy guapa.
“La abuela de mis tres hijos de 10, 6 y 1 año es peluquera, su marido también, y así yo aprendí con ellos. Trabajé en varias peluquerías y me recibí de colorista”, indicó.
En la Chacarita, donde actualmente vive y tiene un pequeño local, cuenta con clientela formada, pero su meta es abrir una peluquería más amplia.
Para lograr ese objetivo, la trabajadora hace horas extras limpiando casas y departamentos, muchas veces va acompañada de la más pequeña de sus hijos.