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Actualidad

Llueven pleitos entre los caseros e inquilinos

En el 2020 explotaron los casos y siguen en el 2021, principalmente a causa de los desempleos por la pandemia.

Pago fraccionado y un acuerdo de arreglo constante de la casa que ocupan, esas fueron las condiciones que admitió el dueño de la casa alquilada por una cocinera.

La mujer retomó sus actividades laborales recientemente y casi perdió la casa donde vive hace años por una deuda de G 8 millones acumulada.

“Dividieron la cuenta y le hicimos una reingeniería del pago. Dividió 12 meses. Firmaron un contrato independiente de esa deuda para que vaya pagando las cuotas”, refirió Gladys Elvira Alfonso, directora de Mediaciones del Poder Judicial.

Al firmar el contrato por un año de vuelta, el dueño le tuvo en cuenta unos arreglitos que hizo a la casa y otras situaciones le reconoció para un pequeño descuento.

“En el 2020 tuvimos muchísimos casos. Parecía que se superó un poco este año pero volvió otra vez con la subida y bajada que tuvimos de continuar la cuarentena e hizo que se resienta”, apuntó Gladys a EXTRA.

Muchos casos

Pero no es el único caso. Un hombre debía en total G. 22 millones. Su casero le pidió que cubra por lo menos la mitad para seguir con el contrato, pero solo tenía 5.

Esta situación les llevó como a muchas otras personas a la citada oficina, que según explicó Gloria, en el primer semestre del 2021 hubo un ingreso del 21% de casos como estos.

Solo en junio se acercaron doce dueños e inquilinos para arreglar sus pleitos. “Se hizo mucho valor a la palabra, al compromiso”, dijo Gladys.

El de mayor porcentaje guarda relación con la niñez respecto a la asistencia alimentaria y representa el 40%.

Gladys mencionó que en la mayoría de los casos, los propietarios ya no quieren saber más nada y piden el desalojo directo. Sin embargo, luego de arduas negociaciones finalmente quedan contentos con los acuerdos y hasta aceptan de nuevo a sus inquilinos.

La mediadora afirmó que se hace con el fin de que no sea violento el desalojo habiendo niños o adultos mayores que puedan sufrir en ese proceso de salir de la casa donde vivieron por tantos años. “Así se armoniza un poco el conflicto con un poco de humanidad”, aseveró.

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