Monseñor Ricardo Valenzuela habló en su homilía en la Basílica de Caacupé sobre el pedido que hizo días atrás el papa León XIV de hacer “ayuno de lengua” en Cuaresma.
“Las palabras pueden matar”, aseguró el obispo y advirtió a los seguidores de Cristo que la sociedad se está destruyendo a sí misma por “normalizar” el chismerío.
De acuerdo al pa’i, las habladurías solo hacen daño al prójimo y rompen vínculos valiosos.
“Al comienzo puede parecer algo placentero, incluso divertido, como saborear un caramelo cuando hablamos mal de alguien, pero al final nos llena de amargura y nos envenena también a nosotros”, he’i.
Se preguntó cuantos están alejados hoy en día por culpa de los chismes: vecinos, familiares, padres, hijos, hermanos y hasta parejas.
“Construyamos, porque lo que estamos haciendo es destruirnos unos a otros”, dijo.
No solo es ayunar
Por su parte, el padre Wilson Garay, cura párroco de Ybycuí, comentó a EXTRA que habla con su comunidad sobre el daño que causan los chismes y explicó que tampoco el ayuno de la carne funciona mágicamente.
“No es por ayunar que uno ya es cristiano”, aseguró y agregó debe ir acompañado de “renuncia y desprendimiento” de las malas acciones.
Señala que, aunque es complicado, se puede parar con la mala costumbre de “soltar la lengua”.
“La educación en la casa es clave. Una educación sobre el valor de cada persona”, opinó y recomienda ante estos casos buscar amparo en el Ministerio Público.
“Ayuno del teclado”
El pa’i Wilson Garay menciona que no solo se debe prestar atención a lo que uno dice, sino también a lo que teclea en redes sociales: “Yo hablaría de ayuno del teclado. A veces nos pasamos repitiendo ‘se dice que…’ y ‘matamos a la persona’”.
Señala que también se tiene que tener cuidado con ocultarse detrás de una identidad falsa para “quemar” a la gente.