Reinaldo Suárez abrazaba un pedazo de tela celeste de remerita, como si Tobías Ariel estuviera en ese momento.
En medio del barro, los raudales y la angustia que no daba tregua y justo después de dar por terminada la búsqueda del niño de 12 años por ese día, apareció una pista.
No fue el desenlace que todos esperaban, pero sí algo que volvió a encender una pequeña luz.
El hallazgo ocurrió dentro del sistema de desagüe, en una zona complicada, donde el agua baja con fuerza y todo es difícil de ver y alcanzar. Para quienes están desde hace días metidos en la búsqueda, bomberos, militares y voluntarios, la prenda se convirtió en una señal concreta.
“Es la ropa de mi hijo, yo sé que está acá”, dijo a los medios de comunicación don Reinaldo entre lágrimas, mientras acariciaba los restos de prenda de su hijo.
La historia de terror empezó el viernes, cuando un fuerte raudal sorprendió al niño en plena tormenta. Las corrientes lo arrastraron y desde entonces se desplegó un operativo enorme, con cientos de personas rastreando arroyos y ductos, revisando cada rincón donde el agua pudo haberlo llevado.
Horas antes, también fue encontrado su kepis, uno de color verde, que también llevaba puesto durante el temporal.
Durante este lunes, familiares, vecinos y amigos, reanudaron la búsqueda de Tobi, con la esperanza de encontrar sus restos y darle una cristiana sepultura.