Ante el revuelo que viene generando la comunidad “Therian” en redes sociales y encuentros públicos, el Instituto de Previsión Social (IPS) decidió salir al paso con un artículo para aclarar el tema desde la mirada psicológica y evitar confusiones innecesarias.
El doctor Mauricio Acosta, psiquiatra infantojuvenil, explicó que identificarse con un animal no es, por sí mismo, un trastorno mental. Según detalló, solo requiere abordaje clínico cuando existe pérdida del juicio de realidad, por ejemplo, cuando la persona sostiene de forma delirante que es físicamente un animal, cuando interfiere de manera clara con la vida diaria o si está asociado a cuadros como psicosis o trastornos disociativos graves. También preocupa si genera un aislamiento extremo o un malestar significativo. Sin embargo, aclaró que en la mayoría de los casos esto no ocurre.
El especialista señaló que muchos niños y adolescentes pueden expresar que se sienten identificados con animales y que eso puede formar parte del juego simbólico, de la exploración de la identidad o incluso de una estrategia emocional para manejar lo que sienten. “No implica automáticamente patología”, remarca.
Guía para padres
Como parte de la orientación, el doctor Acosta compartió una guía psicoeducativa para padres titulada “Identificación animal en niños y adolescentes”, donde se advierte sobre ciertas reacciones que pueden resultar dañinas. Burlarse, ridiculizar, prohibir bruscamente o exponer públicamente a los chicos puede empeorar la situación. Tampoco es recomendable asumir que “están enfermos” ni confrontarlos de forma humillante.
En cambio, el abordaje aconsejado pasa por escuchar sin juzgar, preguntar qué significa para ellos esa identificación y observar si hay cambios emocionales importantes. También sugiere regular la exposición a redes sociales, fomentar una identidad humana integrada y consultar con un profesional si aparecen señales de aislamiento o sufrimiento.
El documento también enumera signos que sí deben encender la alerta, como un rechazo extremo del propio cuerpo humano, aislamiento severo, lenguaje claramente delirante, autolesiones, antecedentes de trauma o abandono escolar.
Finalmente, el psiquiatra mencionó que existen reportes, no concluyentes, que observan una mayor presencia de esta identificación en personas con TEA, alta sensibilidad sensorial, rasgos disociativos leves o imaginación vívida, aunque aclaró que esto no implica causalidad.
Con esta publicación, el IPS busca bajar la espuma al debate y ofrecer herramientas a las familias que no saben cómo reaccionar ante una situación.