Como un Romeo, Faustino Garay (87) conquistó a Laura Farías (84), su amada, pero no le fue nada fácil.
La pareja vive en el barrio San Pedro de Encarnación, y el 19 de diciembre último cumplió 65 años de casados.
Cuando eran más jovencitos, Faustino trabajaba en la estación de ferrocarril y su patrón era nada más y nada menos que el padre de Laura. Pero aún así, Faustino buscó la manera de enamorar a la bella señorita.
Su secreto es el diálogo y el respeto mutuo
“Mi papá es de Sapucái y por cuestiones de trabajo solía ir con el tren hasta la parada de la estación de ferrocarril de San Salvador (Guairá) y ahí le conoció a mi mamá”, contó a EXTRA Néstor Garay, hijo de la pareja.
Fasutino le enviaba cartitas de amor a través de un amigo, quien le hacía el enganche. Le decía que quería conocerla, pero Laura nunca le contestó, era muy orgullosa.
“Mi abuelo se enteró y le dijo a mi mamá: ‘Decídete, decile sí o no y punto’. Entonces ahí es donde mi papá vino, se presentó ante ella y ahí le conquistó”, contó Néstor.
Fueron novios durante tres años, hasta que Faustino le hizo la pregunta: “¿Te querés casar conmigo?”, y ella le dijo “Sí, quiero”.
La misma pregunta se la hizo hace unos días frente a un pa’i en la iglesia San Pablo, de Encarnación, donde renovaron los votos matrimoniales.
La pareja tiene 8 hijos, de los cuales 2 fallecieron, 17 nietos y 4 bisnietas.
En su boda de platino, Faustino y Laura llevaron las fotos de sus finados hijos, para que de alguna manera estuvieran presentes en su día especial.
Inseparables
Los tórtolos hacen todo juntos, son inseparables. Van al banco, al médico, al súper, pero al único lugar donde Laura va sola es a la peluquería, según contó Néstor, su hijo.
“Cuando yo muera, quiero hacerlo en brazos de mi esposa, porque no sé qué voy a hacer si no está ella a mi lado”, dijo Faustino.