“Ahora ya es exagerado el calor”, expresó Rumildo Portillo, director de colegio de Carmelo Peralta, Alto Paraguay.
El educador contó que hay muchos adultos mayores y niños que sufren las altas temperaturas.
Hace un par de años llegaron a Carmelo los primeros aires acondicionados, cuyas familias son las más pudientes. Pero como la mayoría no lo son, no tienen de otra que soportar bajo las escasas sombras que hay.
“Como el agua es escasa, algo muy valioso, se usa del tajamar, que se trae bien temprano, para refrescar un poco el patio, la pieza. Hay muchas todavía sin piso”, contó el docente.
Indicó que en las últimas semanas, dos personas adultas mayores se sintieron mal. “Algunos sufren de presión alta y con el calor, le hace mal. Por suerte, acá tenemos centros de salud cerca”, comentó.
No hay de otra
Si bien muchos buscan evitar el calor en horas de la siesta, hay trabajadores que no le quedan de otra que soportar.
“Esos que hacen cercado en las estancias. Llevan su famosa caramayola o caramañola, y enfrían en los tajamares y toman el agua. Usan camisas, sombreros, pantalones largos, botas. No, acá en el Chaco hendy hina”, comentó.
Contó que no está tan lejos del nuevo puente Bioceánico y las 24 horas trabajan ahí. “Hay un grupo grande que trabajan de día y otro de noche. Se le ve trabajando bajo el candente sol”, dijo. Agregó que uno de sus los objetos de lujo es el protector solar.
Nilson Cristaldo, comunicador de Filadelfia contó que la ciudad hay muchas gente con aire acondicionado, pero en las comunidades indígenas no se ve eso. La misma diferencia se ve en cuanto a la distribución de agua. Hay empresas privadas que ofrecen el servicio, pero no llega a todos. ¡El agua es un lujo!
Comentó que están “acostumbrados” a los 40° o 45°. “Para nosotros da gusto hína todavía. La sensación llega a 50° en épocas de mucho calor. Este enero ya tuvimos máximas de 45°. Estos días estuvo lloviendo nomás, en algunas zonas más que en otras”, contó.
Los reservorios se llenan con agua de lluvia y se usa para las cuestiones domésticas como el baño, la cocina. ¿Regar plantas?, no tanto, “porque hay que racionalizar también”, indicó Cristaldo.