Feminicidio: "Celaba hasta de sus hijos"

Dominga M. es la víctima de feminicidio número 16 del año. El hombre ya tenía antecedentes por violencia.

La luz del baño se apagó mientras Dominga M. O. se bañaba. Fuera de sí, Dionisio I. A. fue hasta el improvisado sanitario de la humilde casita en que vivían en el barrio San Miguel de Fuerte Olimpo y la atacó a puñaladas. Es la víctima de feminicidio número 16 de este año.

“Pensó que porque se apagó la luz estaba con otro. Siempre tiene esa paranoia. Ella nunca denunció, pero siempre fue agresivo, violento y manipulador”, dijo Clotilde, hermana de Dominga.

Ocurrió a eso de las 23:07 del domingo. El hombre llegó a la casa en completo estado etílico y empezó a insultarla.

Le aplicó 3 estocadas: una en el cuello que le atravesó la traquea, en el pecho y abdomen. Su deceso se dio minutos después en el hospital distrital, donde ella trabajaba como cocinera hacía apenas unos meses.

Situación por la cual la torturaba psicológicamente. “Quería que salga porque dice que ahí hay muchos hombres. No podía ni pintarse las uñas”, relató Clotilde.

No le dejaba siquiera hablar por celular. “Le decía que ya mató dos veces y que una tercera vez ya no le es más nada. Siempre nos contaba eso. Él es menor que ella, por ahí va la cosa”, lamentó. Él tiene 37 y ella ya 40.

Dominga dejó huérfanos 5 hijos. Tres de 22, 18 y 16 años, de otra pareja. Los más pequeños de 6 y 9 años, hijos del asesino, quienes además fueron testigos del hecho.

“Ellos vieron todo. Pero el trauma que tienen no es de ahora nomás, siempre vieron cómo él le trataba”, afirmó.

Clotilde contó que ni siquiera sus hijos mayores podían acercarse a la casa cuando él estaba porque “él cela hasta de sus propios hijos”, refirió la pariente.

Sufría violencia desde hace años

“Vivían en Toro Pampa. Él, de su cabello le arrastraba por la calle, le pateaba por la cara. Nadie le defendía porque allá todos eran parientes de él”, contó Clotilde. La situación de Dominga preocupaba a su familia. Su madre y Clotilde, decidieron cederle un pedacito de su terreno, para que ella fuera a vivir con sus hijos y su concubino cerquita de casa. “Queríamos defenderle de su agresor y frente a la casa de mamá le mató”, dijo, exigiendo justicia para su hermana.

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