Desde niña, Néstar Faustina Vega (38) soñaba con ser una gran enfermera, cuando jugaba con sus hermanas ella elegía siempre ser la que “curaba” las heridas. Pasaron los años y ella cada vez se enamoraba más de la carrera de enfermería, pero al terminar el colegio quedó embarazada y no pudo seguir estudiando.
Néstar nunca perdió las esperanzas de ser una licenciada por lo que luchó día a día, levantándose bien temprano, llueva o haga frío a preparar la chipa, cocinarla al tatakua y luego salir a vender sobre la moto por las compañías de Isla Umbú de Ñeembucú.
Tanto sacrificio obtuvo su recompensa, y con dos hijos de 15 y 18 años, logró presentar su tesina y recibirse de Licenciada en Enfermería. “Para mí fue un logro muy importante, que lo alcancé gracias a mi familia y mi esfuerzo. Ahora me queda por cumplir otro sueño, el de trabajar en mi profesión”, dijo a EXTRA la doña.
Nueva meta
Actualmente trabaja como cuidadora de pacientes en los hospitales o casa particulares, donde los familiares de los enfermos la contratan. “Esta semana me toca trabajar de noche, pero igual hago la chipa a la mañana y a la tarde para poder tener más ingresos, ya que solo a veces me contratan para cuidar de las personas”, sostuvo.
Su meta ahora es poder ser contratada por el Ministerio de Salud y servir a su comunidad.