Aunque estudió cuatro años de veterinaria, la vocación de Valentina Pereira siempre fue la construcción.
Alentada por sus hermanos, en 2016 decidió formarse en albañilería en el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y ahora es la única mujer del equipo que ejecuta la refacción del local de la institución en Alto Paraná.
“Son todos compañeros, son guapos y trabajadores, trabajamos todos por igual ahí”, dice la doña sobre los demás obreros.
Cuando surgió el proyecto, los directivos se acordaron de ella y la convocaron. Antes de eso, Valentina hacía trabajos por su cuenta.
Incluso fue a Buenos Aires, Argentina, por unos meses, siendo la única mujer y la única paraguaya en la obra, pero no pudo conseguir los documentos para quedarse y volvió.
“Ahí no se gana bien si no se tiene documentación”, refiere.
La albañila de 45 años también se formó como armadora de hierros, pero las obras domiciliarias son su principal sustento.
Aparte, tiene una chacra en su casa, ubicada en la Colonia Félix de Azara, en Hernandarias.
“Soy madre soltera, para sobrevivir hay que hacer de todo”, expresa.
Como a casi todos los paraguayos, la pandemia le dejó con menos trabajos que antes. Últimamente, casi todos sus clientes eran sus familiares.
“Ahora recién se está movilizando otra vez”, cuenta sobre el sector.
Alienta a las chicas a incursionar en el rubro, y a los empleadores pide considerar a las muchas mujeres que ya se formaron en estos años. “Ojalá que se les dé oportunidades”, reflexiona.
Tema relacionado: Rosy: “Una mujer que hace de todo vale oro”