Mientras sopla las velitas por sus 26 años en plena concentración y rodeado de otros convocados para disputar el Mundial 2026, Orlando Gill se prepara para vivir el capítulo más importante de su carrera profesional.
El arquero paraguayo, de 1,98 metros de altura, aparece como el elegido por Gustavo Alfaro para custodiar el arco de la Albirroja en el debut frente a Estados Unidos por la Copa del Mundo 2026.
El encuentro está marcado para este viernes 12 de junio en el imponente SoFi Stadium de California y, según coinciden medios paraguayos e internacionales, Gill tiene “un 90% o más” de posibilidades de arrancar como titular en una cita que puede cambiarle la vida para siempre.
La historia del guardameta dista mucho de haber comenzado bajo los reflectores. Sus primeros pasos en el fútbol los dio en las canchas barriales de San Lorenzo. Entre 2012 y 2013 defendió los colores del Club 13 de Junio de Reducto, donde curiosamente no ocupaba el arco, sino que se desempeñaba como mediocampista. Con el tiempo descubrió su verdadera vocación y terminó consolidándose definitivamente bajo los tres palos.
El camino hacia la élite estuvo lejos de ser sencillo. Gill tuvo que remar desde abajo, pasar por procesos en divisiones formativas y reservas del fútbol paraguayo hasta encontrar la oportunidad que transformó su carrera. Su gran salto internacional llegó cuando fichó por San Lorenzo de Almagro, en la Primera División argentina.
En el “Ciclón” se convirtió rápidamente en una de las grandes revelaciones del campeonato. Encadenó varias vallas invictas consecutivas, brilló en partidos de máxima exigencia, incluido un destacado rendimiento frente a River Plate, y se ganó el reconocimiento de la afición gracias a sus intervenciones decisivas en tandas de penales por la Copa Argentina.
Esto le abrió las puertas de la Selección Paraguaya. El 9 de septiembre de 2025 tuvo su bautismo absoluto con la Albirroja en un escenario de máxima presión. Debió asumir la titularidad frente a Perú, en Lima, por la última fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. Lejos de sentir el peso del momento, respondió con personalidad y seguridad, realizando tres atajadas clave para sostener la histórica victoria paraguaya por 1-0.
Aquella noche en la capital peruana terminó de instalar su nombre como una alternativa real para el arco guaraní. Hoy, a las puertas del mayor escenario del fútbol mundial, todo indica que le ganó la pulseada a los demás guardametas y será el responsable de defender el sueño de millones de paraguayos.
Desde el entorno del futbolista aseguran que el arquero está con “ganas terribles” y completamente enfocado en el desafío. Destacan su fortaleza mental, su capacidad de respuesta en momentos decisivos y la serenidad con la que afronta las grandes citas.