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A pata y a dedo, siguió a su BOLSO hasta Brasil

Richard Fernández caminó 22 días para ver a Nacional en Río de Janeiro.

Quién no ha cometido alguna que otra locura por el club de sus amores. ¿Pero hasta dónde están dispuestos a llegar? Esta es la historia de Richard Fernández (34), un fanático de Nacional de Uruguay, que salió caminando de Montevideo y llegó a Río de Janeiro en 22 días, para ver el empate de 1a1 entre El Bolso y Fluminense, por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana.

Con una enorme mochila en la espalda y con 100 dólares en los bolsillos, el hincha se aventuró hacia territorio brasileño. No le importó perder sus clases de gastronomía.

“Hubo dos días en los que nadie me alzaba y no paré de caminar, ni siquiera encontraba una estación de servicio para quedarme”, contó Richard, que se valió del popular “dedo” para recorrer varios kilómetros.

“Para comer en el día a día empecé a lavar los parabrisas de los camiones y unos colombianos me enseñaron a hacer malabares. Ya estando en Río, todo el plantel se portó muy bien conmigo y también me dieron de comer”, explicó.

Flor de susto

Fernández recordó que se pegó flor de susto cuando uno de los camiones que le había alzado fue secuestrado por unos “piratas” y fueron llevados hasta una favela.

“A cada rato me decían ‘tranquilo, uruguayo. Con voce está tudo bom’. En 15 minutos vaciaron el contenido del camión, que llevaba asientos de autos. Yo me quería ir. Nunca había visto a un niño de 11, 12 años con un arma y me apuntaba. Pensé que nos mataban, pero luego nos soltaron. A mí me sacaron los 60 dólares que me sobraba”, indicó.

En Río de Janeiro, el DT del Bolso, Alexander Medina, le regaló la entrada y así pudo entrar en el estadio. Ahora, avisó que se va a quedar por Brasil, confiado en que Nacional pase a cuartos de final. En ese caso, se cruzaría con Bahía o Atlético Paranaense.

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