23 feb. 2026

“No permito que el papá de mis hijos les pegue y nos peleamos”

Analía dice que ella aplica la crianza respetuosa y trata de hablarles bien.

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Ilustración

Soy Analía. Tengo 35 años. Con Juanjo estamos juntos hace diez años, es mi compañero, no nos casamos, pero coincidimos y decidimos igual armar una familia.

Todo empezó bien, normal, obviamente, al principio, al menos hasta el año es todo color de rosa.

Luego vinieron los hijos, tenemos dos, uno de cinco y otro de dos años. Ahí es donde comienzan mis problemas con él.

Mi pareja fue criado en un contexto en el que las correcciones eran a golpes, y literal él ligaba mucho de criatura, y como soldadito le tenían.

O sea, su papá era muy estricto, le crió de esa forma, y aunque él ya es menos radical que su papá, todavía piensa o quiere mantener esa línea o disciplinar con castigo físico.

Yo la verdad que no creo que ese sea el camino. Me informé mucho al respecto, incluso ya formo parte de un grupo de madres que aplica y enseña la crianza respetuosa.

Juru guasu

Él dice que si el niño no quiere comer comida, cinto, si te habla mal o es juru guasu, cinto, todo quiere solucionar con eso. Él dice que les tiene que doler para que aprendan, que todo es por su bien.

Y repite mil veces que de lo contrario van a salirnos “vagos”.

Mi manera de criar es diferente. Yo me siento a conversar con mis hijos, principalmente con el más grande que ya está más rebelde.

Me pongo a su nivel, le miro a los ojos, le digo que entiendo que está enojado, frustrado, pero que no todo siempre va a ser como él quiere.

Con amor

Le explico con mucho amor las cosas, dejo que se calme mientras le doy un abrazo. Y ahí mi pareja dice que le estoy premiando, que darle un abrazo es como decirle que está bien lo que hizo.

Pero la mayor pelea se da cuanto yo intervengo. Cuando él le va a pegar yo no dejo. Le alzo a mi hijo, o incluso me discuto muy mal si es que veo que le pegó.

Ahí es que él me dice que yo le estoy mal educando, y que le estoy restando autoridad cuando hago eso frente a mi hijo.

Traté de sentarme y hablar con él calmados, en momentos en los que estamos bien para hablar, creyendo que así podría tipo tener la mente fresca, y entender un poco más.

Pero él simplemente se encierra en que la única manera en que nuestros hijos nos van a respetar es con cinto ¿Qué se hace en estos casos?

La respuesta:

Analía, esto no es solo una diferencia de estilos: es una diferencia profunda sobre qué significa educar. El castigo físico puede generar obediencia por miedo, pero no enseña autorregulación ni respeto genuino. Tu forma de poner límites con diálogo y afecto no es “premiar”, es enseñar a gestionar emociones. Un abrazo no valida la conducta; valida al niño. Es probable que tu pareja repita lo que aprendió en su infancia, pero comprender su historia no significa permitir los golpes. Proteger a tus hijos no es quitar autoridad, es ejercer tu responsabilidad como madre.Intenten buscar ayuda profesional para abordar esto juntos. Y si la violencia persiste, la prioridad siempre debe ser la seguridad física y emocional de los niños. No estás exagerando. No estás malcriando. Estás intentando criar con conciencia. Y algo muy importante: cuando proteges a tu hijo; le estás enseñando que el amor no duele.

Psicóloga clínica- Psicoterapeuta