Soy Amanda. Tengo 35 años, y mi historia es demasiado triste. Hoy estoy totalmente destrozada, y simplemente no sé cómo salir de toda esta situación. No sé si hay futuro más para mí.
Me casé con Roberto hace 8 años. Éramos felices, teníamos problemas como cualquier pareja, pero siempre solucionábamos. Nuestra mayor alegría fue cuando después de 6 años de casados llegó Joaquín, mi pequeñito que ahora ya es un angelito.
Joaquín era muy esperado, porque me costó muchísimo embarazarme, después de muchos intentos, por fin logré eso.
Todo iba bien. Noches en vela porque mamaba, eran normales, cansador sí y me acostumbré. Todo podía aguantar, pero mi pequeñito, mi chiquitito falleció con solo tres meses de nacido.
Se podrán imaginar el dolor que fue demasiado grande para nosotros. Incontrolable. Yo la verdad ya no tenía ganas de seguir. Mi mamá estuvo mucho conmigo para no caer por completo.
Pero mi marido también se derrumbó, creo que incluso peor que yo. Pasaron como un mes y medio, Roberto seguía sin hablar conmigo, sin acercarse, parecía enojado. No sé si me culpó o qué pensó, porque pasó mientras yo me quedé dormida.
El peso que tenía que llevar sobre mi espalda era muy grande. La verdad que hasta ahora no sé cómo sostenerme.
Esperé que Roberto me acompañe y que juntos podamos salir, traté de ir a terapia, pero él simplemente no reaccionaba.
Pasaron dos meses y Roberto me dijo que se iba de la casa, fue la primera vez que me habló bien de lo que pasó. Me dijo que él no podía con esa carga tan pesada, que creía que no podríamos seguir igual como pareja después de perder a nuestro bebé. Se fue.
Dolor
Me dejó sola, luchando con esto, sola con mi dolor. Sentí como si alguien me acuchillara el corazón. No podía entender cómo rompió esa promesa se estar en las malas conmigo, que me deje de importar.
Eso ya hace más de un año y yo sigo igual, con el mismo dolor, nunca más me buscó. No pude retomar mi vida laboral, ando con calmantes todo el tiempo y me cuesta estar frente a frente con alguien más y hablar de lo que me pasa ¿Qué piensan de esto? ¿Cómo se recupera alguien de algo así?
La respuesta:
Hola Amanda. Es lamentable todo el dolor por el que has pasado y sigues pasando. La perdida de Joaquín y luego la separación de Roberto fueron devastadores para ti y por lo tanto estas pasando por procesos de duelos muy complejo e ininterrumpido.
Desde la psicología lo que estas sintiendo tiene explicaciones claras y hay intervencionesque te pueden ayudar.
Análisis del caso
- La perdida de un hijo lactante suele generar una de las respuestas de duelo más intensas. Que haya ocurrido mientras dormías da lugar al sentimiento de culpa (“el peso sobre mi espalda”)
- La forma de actuar de Roberto con retraimiento, enojo, incapacidad para procesar y posterior huida refleja un afrontamiento evitativo extremo. Esto, resulto para ti un nuevo trauma, pues es la ruptura del sostén afectivo cuando más vulnerable estaba.
- Llevas más de un año sin poder retomar tu vida laboral y dependiendo de fármacos para enfrentar el día a día. El no poder hablar de esto indica que aún esta en fase de trauma no integrado
Abordaje y recuperación
- Es importante que trabajes terapéuticamente la idea de responsabilidad sobre lo ocurrido. Las perdidas lactantes son tragedias biológicas e impredecibles, no un fallo tuyo como madre
- Necesitas un acompañamiento psicológico especializado en psicoterapia de duelo. Tener un lugar individual y seguro te permitirá exteriorizar lo que no has podido hablar
- Consultar también con un psiquiatra porque la dependencia prolongada de calmantes debe ser evaluada y guiada por el psiquiatra para así asegurar que los fármacos apoyen el proceso emocional en lugar de adormecerlo
- Tener una red de apoyo. Aunque te cueste interactuar con otros, apoyarte gradualmente en personas seguras como tu mamá o grupos de apoyo para padres que han perdido hijos ayudan a sentirse acompañada
Salir de este dolor no significa olvidar a Joaquín ni minimizar lo que pasó con Roberto, sino aprender a llevar su memoria desde un lugar que no te destruya
Espero que sientas que estés dispuesta a dar el paso de buscar acompañamiento terapéutico en duelo en este momento
Qué pronto encuentres la fortaleza que necesitas para seguir.