Hola licenciado. Me llamo Ana. Le escribo porque siento que mi matrimonio ya no es una vida en pareja, siento que estoy en una cárcel, y que soy la prisionera.
Tengo 34 años, dos hijos y llevo casi diez años de casada. Al principio mi marido era un poco celoso, pero yo pensaba que era porque me quería mucho. Con el tiempo fue peor, y hoy ya no sé si seguir aguantando. Cada vez es más controlador.
Hace un tiempo es más insistente con saber dónde estaba, con quién hablaba o por qué tardé diez minutos más en volver del trabajo.
Es que ahora que mi hijo ya está más grandecito, yo empecé a salir más también, antes me quedaba mucho en la casa porque no respiraba, no tenía tiempo.
Ahora también tengo ayuda de una chica en casa, lo que antes no tenía.
Entonces él me empezó ya a pedir mi ubicación en tiempo real del celular “por si pasa alguna cosa” supuestamente para que sepa dónde estoy. Como no tenía nada que ocultar, acepté. El problema fue que nunca nada le alcanzó.
Ahora tengo que avisarle si voy a la farmacia, al supermercado, a llevar a los chicos a la escuela o hasta si quiero visitar a mi mamá.
Si salgo sin avisar porque me olvidé o surgió una urgencia, me hace un escándalo cuando llego.
Hace unos meses instaló cámaras de seguridad en la casa. Yo estaba de acuerdo porque en el barrio hubo varios robos. Pero después pillé que había sido me controlaba con eso.
Vecina
Si me siento un rato en el sofá me pregunta por qué no estoy cocinando. Si viene una vecina a tomar tereré, enseguida me escribe al whatsapp y me pregunta qué hace en casa.
Hace una semana que salí cinco minutos a comprar pan y mi celular quedó cargando.
Cuando volví, él ya estaba esperándome con una cara de cu... Me dijo que revisó las cámaras y vio que salí hacia la casa de un vecino que según él me mira mucho cuando pasa frente a casa. Terminamos discutiendo delante de nuestros hijos. El vio que tenía el pan en la mano.
Ando con mucho miedo, ya pienso dos veces antes de salir al patio porque siento que alguien me está vigilando. Mis amigas ya casi no vienen porque dicen que él hace que se sientan incómodas. Mi mamá me dice que eso no es amor, pero él insiste en que todo lo hace porque me ama y porque “las mujeres decentes no tienen nada que esconder”.
¿Por qué es así? ¿Qué me aconseja?
La respuesta:
Entiendo que estás pasando por una situación difícil y asfixiante, pero debés saber que el comportamiento de tu esposo no tiene que ver con el amor, sino con una necesidad obsesiva de control, dominación y violencia psicológica. Este tipo de dinámicas suelen escalar con el tiempo; lo que empezó como celos comunes se transformó en una vigilancia extrema a través de la ubicación de tu celular, cámaras de seguridad y el aislamiento de tus amigas. Él utiliza la manipulación y la justificación moral de que “las mujeres decentes no esconden nada” para hacerte sentir culpable, anular tu libertad y mantenerte sumisa dentro de tu propio hogar, afectando ya tu tranquilidad y la de tus hijos. Mi consejo principal es que no intentes enfrentar esta situación sola ni asumas que va a cambiar por sí misma. Te sugiero buscar a la brevedad contención y asesoramiento profesional gratuito llamando a la Línea 137 “SOS Mujer”, un servicio del Ministerio de la Mujer que atiende las 24 horas y te guiará con absoluta confidencialidad. También podés acudir al Ministerio de la Defensa Pública llamando al 133 para recibir el patrocinio legal correspondiente bajo las leyes de protección vigentes. Apoyate en tu mamá y en profesionales para trazar un plan seguro de salida; tu prioridad ahora debe ser resguardar tu integridad psicológica y el bienestar de tus hijos.