Me llamo Sofía. Ahora estoy en una situación que no sé qué pensar. Llevo cinco meses sintiéndome rechazada por mi marido y la situación para mí ya es desesperante.
No es que yo quiera vivir pensando solamente en eso, pero siento que una parte muy importante de nuestro matrimonio desapareció de un día para otro.
Antes éramos una pareja normal. Nos abrazábamos, nos dábamos besos, dormíamos en cucharita y siempre encontrábamos un momento para estar solos.
Pero desde hace cinco meses él empezó a cambiar y yo no entiendo qué pasó. Empezó dándome excusas para no tener tanta cercanía, ni relaciones. De que estaba cansado por el trabajo, que le dolía la espalda, que tuvo un día muy complicado, o que al día siguiente debía levantarse temprano.
Yo entendía porque todos nos cansamos alguna vez. El problema es que las excusas nunca terminaron.
Si me acerco para abrazarlo, enseguida dice que tiene calor. Si le acaricio el cabello, agarra su celular y se pone a mirar videos.
Cuando nos acostamos, espera que yo vaya al baño y se hace el dormido. Hasta empezó a quedarse más tiempo mirando televisión en la sala para entrar a la pieza cuando ya estoy profundamente dormida.
Más de una vez intenté hablar con él sinceramente. Le pregunté si estaba enojado conmigo, si había dejado de quererme o si hice algo que le molestó. Siempre responde lo mismo que no pasa nada. Pero para mí sí pasa algo.
No creo que una pareja pueda pasar cinco meses evitando cualquier momento de intimidad como si fuera lo más normal del mundo.
Lo que más me duele es que conmigo es distante, pero con todo el mundo está de buen humor. Se ríe, hace chistes y hasta tiene energía para salir a jugar fútbol con sus amigos.
No hay evidencia
Llega a casa, cena, mira el celular y cuando me acerco parece que yo le incomodo. No le encontré mensajes con otra mujer ni pruebas de una infidelidad, pero mi cabeza ya piensa de todo.
A veces creo que hay alguien más. Otras veces pienso que ya no le gusto porque subí de peso. Incluso llegué a comprar ropa nueva y arreglarme más, esperando que me mirara diferente, pero ni siquiera hizo un comentario.
Lo peor es que esto está destruyendo mi autoestima. Me miro al espejo y me pregunto: ¿Es normal que un hombre cambie tanto de un momento a otro?¿Qué hago?
La respuesta:
Un cambio sostenido en la intimidad durante cinco meses merece ser atendido, pero no permite concluir que exista infidelidad o falta de amor. Puede relacionarse con estrés, dificultades emocionales, problemas de salud, cambios en el deseo sexual o conflictos que él evita expresar. Su rechazo no define su valor personal ni significa que haya algo “malo” en vos. Conviene hablar en un momento tranquilo, describiendo conductas concretas y cómo la afectan, sin acusaciones. Podés pedirle una respuesta honesta y proponerle una consulta psicológica o de pareja. Si continúa negando el problema y evitando toda conversación, será importante establecer límites y expresar qué necesitás para permanecer en la relación. No deberías resignarte a vivir indefinidamente sintiéndote sola y rechazada.