Soy Joel. Estoy pasando por un momento que ni yo entiendo, y sé que no tengo perdón, justificación ni nada de eso.
Tengo 39 años, estoy casado hace 12 y pensé que ya no quería a mi esposa. De repente dejé de sentir eso que antes, ya no disfrutaba de su compañía y así.
Estamos pasando un mal momento desde hace más de un año. Peleas por plata, discusiones por cualquier cosa, frialdad, silencio. Tenemos dos hijos y parecemos más compañeros de casa que pareja.
Dejamos de hablar de nosotros, de reírnos juntos. Yo empecé a sentir que ya no había amor, que solo seguíamos juntos por costumbre.
En medio de todo eso apareció otra mujer en mi vida. No fue algo planeado. Empezamos hablando en el trabajo, me escuchaba, me hacía sentir importante otra vez. Con ella me sentía liviano, querido, hasta joven otra vez.
Me decía cosas lindas, me buscaba, y terminé enamorándome, o eso pensé. Llevamos casi ocho meses de relación. Ella me insiste para que me separe, me dice que merezco ser feliz y que mi matrimonio ya está muerto.
Durante mucho tiempo yo le creí. Incluso llegué a pensar seriamente en irme de mi casa. Pero hace unas semanas empezó algo que me dejó confundido. Cuando estamos juntos, ella habla mal de mi esposa. Es como que tiene más confianza conmigo y empieza a hablar.
Se burla de cómo se viste, dice que seguro me manipuló para quedarme tantos años, le critica todo.
Al principio no dije nada, pensé que eran celos. Pero cada vez me molesta más. Muchísimo. Una vez incluso me dijo: “Tu señora ya está vieja, no sé qué viste ahí”.
Rabia
Y sentí una rabia tremenda. Le respondí mal y terminamos peleando. Después me puse a pensar en mi reacción por qué reaccioné así si se supone que yo ya no quería a mi esposa.
¿Entonces por qué me afecta tanto? Mi amante me dijo que soy contradictorio, que si defiendo tanto a mi señora es porque sigo enamorado de ella y solo estoy jugando con las dos.
No sé. Pero la verdad es que cuando veo a mi esposa cansada, preocupada por la casa y por los chicos, me da pena verla así. También me duele pensar en hacerle daño, aunque sé que ya le estoy fallando. Y no puedo imaginar que esté con otro hombre.
Pero tampoco sé si lo que siento por mi amante es amor o solo fue refugio en un momento malo ¿Cómo definir esta situación?
La respuesta:
Entiendo que estás viviendo una tormenta emocional enorme y te sentís muy confundido, pero la rabia que saltó en vos es una señal clave. Ese enojo demuestra que el respeto, la historia compartida y el afecto hacia tu esposa siguen ahí, algo que la culpa no te dejaba ver. Tu amante funcionó como un refugio ante la crisis y la rutina de tu casa, pero al meterse con la madre de tus hijos y desvalorizarla, tocó un límite sagrado para vos; por eso reaccionaste defendiéndola, porque ella sigue siendo alguien fundamental en tu vida. No estás jugando con nadie, simplemente chocaste con la realidad y se terminó la idealización de la relación paralela. Es completamente normal que sientas esta contradicción porque estás desarmando un mecanismo de escape en medio de la culpa y la presión que te ejercen para que te separes. Ahora te toca frenar la pelota, tomar distancia del ruido exterior y de las exigencias de tu amante para poder mirar de frente a tu matrimonio y decidir, con la cabeza más fría, qué querés hacer realmente con tu vida.