28 mar. 2026

“Le dejé porque quería dormir más y él no me podía entender”

Gladis cuenta que su pareja debía retirar a sus hijos muy temprano.

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Ilustración.

Soy Gladis. Estuve dos años en una relación que en principio era tranqui. Estaba todo bien entre Sebastián y yo. Él tiene dos hijos con su ex pareja. Tienen 8 y 6 años. La cuestión es que le toca cuidarles los fines de semana.

Ese no es para nada problema. El tema es cuando empecé a pedirle cosas para acomodarnos mejor en esos días, nunca tenía en cuenta lo que le pedía. Es más, se enojaba.

La cuestión es que él tenía que retirarles ya a las 7 de la mañana los sábados, y domingo se queda a dormir con nosotros. Esos son los únicos días que yo tengo para dormir. Me levanto todos los demás días a las 4 de la mañana, y duermo ponele 5 horas al día.

Lo que yo le pedí es que si podía retirarles más tarde a los niños, para que al menos duerma hasta las 9. Ponele que les busca a las 8, y en lo que él llega a casa ya son las 9.

Yo sí o sí ya tendría que levantarme para por lo menos verles algo de comer. Preparar las cosas, estar con ellos, no les puedo dejar así nomás.

Yo no tengo problemas con sus hijos, la verdad que me pone feliz que sea un papá presente, eso habla muy bien de él, pero la cuestión es que él no intenta ni si quiera tener en cuenta lo que le digo.

Los fines de semana suelo querer que me acompañe a la casa de mis padres, que queda a una hora de donde vivimos. Y él simplemente no puede porque la mamá no quiere que le lleve ahí. No sé por qué, pero es medio especial.

Un día le dije que si ese finde podía buscarles más tarde a sus hijos, es decir, era viernes y él debía buscarles al día siguiente, y me dijo que no, que son sus hijos y que eso yo no voy a poder remediar.

Le pedí tan bien, que me dio tanta rabia como me contestó.

Se molestó

Entonces, yo ahí le pregunté qué fue lo que le molestó tanto, si yo solo le pedí dormir más. Él me dijo que son sus hijos y punto. No quiso discutir el tema.

Entonces le pregunté si eso siempre iba a ser así, y me dijo que sí, que sus hijos son primero.

Yo ya estaba tan harta de no ser escuchada, y solo me callé. Ese mismo día decidí separarme.

Cuando fue a jugar su partido, agarré mis cosas, yo ya había hablado con una amiga contándole la situación y ella me dijo que me recibiría. El lugar donde estábamos era alquilado, entonces tampoco me ataba lo material.

Eso pasó hace dos semanas. Él me busca desesperadamente, dice que hablemos, que tenemos que llegar a una solución. Yo me escondo porque le quiero todavía, pero volver con él, en esa situación, no puedo. La verdad, prefiero dormir más los sábados ¿Estoy exagerando?

La respuesta:

Entiendo que te sientas agotada emocionalmente porque, más allá de la logística del sueño o las visitas, lo que dolió fue la falta de validación. En una pareja, ser un “padre presente” no debería ser una excusa para ser un “compañero ausente” o inflexible. El hecho de que él haya usado a sus hijos como un escudo para no negociar tus necesidades básicas de descanso y espacio personal creó una jerarquía donde vos te sentiste en el último escalón, y esa desconexión empática es lo que te llevó a saturarte.Si decidís hablar con él, hacelo desde tu firmeza actual: no se trata de “competir” contra sus hijos, sino de establecer acuerdos de convivencia donde tu salud mental y física tengan valor. Si él realmente quiere una solución, tiene que demostrar que puede poner límites a su ex y priorizar también el bienestar del vínculo que tiene con vos. Si su única respuesta sigue siendo “mis hijos y punto”, sin espacio para el diálogo o el matiz, entonces ya sabés que volver sería regresar al mismo ciclo de desgaste y silencio.

Psicólogo, sexólogo, especialista en parejas.